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Salud

No creerás donde viven estas personas en California

Foto:Yahoo Noticias

(Caracas, 15 de marzo, Noticias24).-A Rocky le costó mucho asimilar que era una indigente. Fue hace tres años, era la primera vez que quedaba en la calle, muerta de miedo, sin un centavo y sintiéndose rechazada por el resto del mundo.

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De inmediato cayó en una severa depresión, un trastorno mental muy común entre las personas que viven en esta situación ya de por sí traumática, y sacando energías de donde pudo instaló su carpa en un parque en el condado de Los Ángeles, que registra el mayor número de personas sin hogar en Estados Unidos.

Son casi 53.000, de los cuales un poco más de la cuarta parte (12.748) sufre de alguna enfermedad mental, desde esquizofrenia, bipolaridad o psicosis hasta una depresión severa como la de Rocky.

«No ha sido fácil, es que nunca antes fui… sin techo», dijo esta mujer de 59 años, con cabellos canosos y algunas arrugas, susurrando las últimas palabras con vergüenza.

Rocky, el nombre que adoptó en la calle, olvidó lo que era dormir profundo: se acuesta con una linterna que acciona ante el más mínimo sonido; y ha dicho que tiene un arma de fuego en un intento de espantar cualquier intención de robarla o atacarla en la noche.

«Vivir en las calles es una situación de mucho estrés que puede exacerbar una condición mental o los síntomas de una enfermedad», explicó a la AFP Benjamin Henwood, trabajador clínico social e investigador de la Universidad del Sur de California (USC).

California es la quinta economía del mundo, pero tiene el índice de pobreza más alto de Estados Unidos si se toma en cuenta el costo de vida.

No hay un rincón en Los Ángeles que no tenga comunidades de indigentes. Desde el turístico Paseo de la Fama, la calzada donde están las famosas estrellas de Hollywood, hasta el centro de la ciudad, pasando por plazas, parques y autopistas.

Muy sucios y en harapos, a muchos se les puede ver gritando, hablando solos, balanceándose: los expertos dicen que pueden ser los síntomas de alguna enfermedad mental o los efectos de drogas muy pesadas, como las metanfetaminas, que los hacen alucinar y tener ese comportamiento errático.

– «Energía en sobrevivir» –
Expertos coinciden en que el primer paso para tratar a un enfermo mental en situación de calle pasa por tener un lugar fijo para vivir.

«Acceso a una vivienda debe ser la base de la recuperación y no la culminación«, destacó Tod Lipka, director ejecutivo de Step Up, una ONG especializada en buscar un hogar para indigentes con trastornos mentales. «Es casi imposible recuperarse si usas toda tu energía en sobrevivir».

Otras organizaciones como LA Family Housing, que atiende el área donde vive Rocky, también se encargan de buscar apartamentos para personas sin techo en esta región con un altísimo costo de vida.

«Necesitamos construir más viviendas permanentes para uso social y las necesitamos ahora«, dijo Eric Montoya, el coordinador de LA Family Housing encargado del caso de Rocky. «Cuanto más tiempo los dejemos en la calle, será más difícil para nosotros hacer la transición a la vivienda».

Tanto el condado como la ciudad de Los Ángeles aprobaron medidas para acceder a miles de millones de dólares para construir viviendas sociales, que hasta ahora no han sido terminadas, y mejorar los servicios de un sistema hoy desbordado.

A Rocky le aprobaron una vivienda hace seis meses a través de otra ONG focalizada en personas sin hogar con trastornos mentales, que además le consiguió un terapeuta.

«Estaba muy deprimida, queriendo volver a consumir drogas, sentía que no podía caer más bajo», recordó con lágrimas en los ojos esta mujer que fue adicta en su juventud y está sobria desde hace casi 30 años.

– «¡Agua caliente!» –
Rocky contó que su esposo llegó a ganar mucho dinero, pero que lo abandonó para alejarse de las drogas y el alcohol; que tuvo luego un novio en San Diego que le quitó todo lo que tenía y la obligó a mudarse fuera de California.

Mencionó Idaho, donde trabajó en ranchos cuidando caballos, antes de volver a Los Ángeles para cuidar a ese primer marido, que estaba muy enfermo de cirrosis pero también senil y no la reconoció ni recibió… Y ahí quedó en la calle, con la tristeza del rechazo y sus tres maletas.

Después de pasar por algunos albergues, se instaló en el parque de Van Nuys en un espacio que delimitó con una cerca de ramas, puso su carpa, muy ordenada por dentro con una cama tendida a perfección; improvisó un área de cocina y hasta una especie de ducha… muy ingeniosa.

Lo muestra con orgullo, aunque no piensa en otra cosa que en un futuro con las cosas básicas que perdió.

«Quiero poder cerrar mi puerta con cerradura, tener agua corriente… ¡agua caliente!«, dijo ilusionada. «Y finalmente me sentiré segura y a salvo cuando vaya a dormir».

Con información de AFP