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Salud

DPA: Parto en casa, una forma más humanizada de llegar al mundo

(Buenos Aires – DPA).- «No hay ninguna clínica moderna o cara ni ningún plan médico de oro que te pueda ofrecer la intimidad que tenés al parir en tu casa», afirma la argentina María, con su pequeña Estrella durmiendo en un portabebé de tela contra su pecho.

«Cuando empezó el trabajo de parto estuve mucho en la bañera porque me aliviaba el dolor y ahí nació Estrella, porque se dio así y no porque estuviera planificado. En el proceso expulsivo estuve abrazada a mi pareja haciendo fuerza colgada de él, en la última fase me agarré de un borde, estaba en plena consciencia de mi cuerpo, estaba en pleno control, fue increíble», narra emocionada.

Mamá y bebé estuvieron desde el primer segundo juntas, esperaron unidas por el cordón umbilical hasta el alumbramiento de la placenta, que ocurrió largo rato después, y fue entonces cuando el papá cortó el conducto.

Es respetable la mujer que quiere una cesárea programada, la anestesia peridural y un parto inducido

El parto en domicilio es una tendencia que crece día a día, en el marco de la búsqueda de muchas mujeres de un parto humanizado.

«Trabajamos para que la mujer tenga derecho a elegir dónde quiere parir, es respetable la mujer que quiere una cesárea programada, la anestesia peridural y un parto inducido, y al mismo tiempo también la mujer que quiere parir en la privacidad de su hogar, viviendo un proceso espontáneo, sin drogas», sostiene Marina Lembo, presidenta de la Asociación Argentina de Parteras Independientes (Aapi).

El 95 por ciento de las mujeres son sanas, por ende deberían parir sin problemas, afirma Lembo en una entrevista con la agencia dpa. «El parto humano tiene sus tiempos. Por un montón de cuestiones, los sistemas de salud tanto público como privado pretenden que una mamá y un bebé en un par de horas logren parir y nacer cuando a muchas mujeres y bebés eso mismo les lleva días. Pero en esos días los latidos no bajan, la mujer dilata, el bebé se acomoda, no hay desgarros, no hay fórceps», señala.

Según las estadísticas de la Aapi, del total de mujeres que planifican parir en el domicilio, el 90 por ciento de ellas finaliza su parto en su hogar y un 10 por ciento es trasladada a un hospital o clínica. De ellas, un cinco por ciento termina pariendo en la institución y otro cinco por ciento va a cesárea, en contraposición con el sistema privado que tiene entre un 40 y un 50 por ciento de cesáreas. En ninguna región las cesáreas deberían ser más del 15%, según la Organización Mundial de la Salud.

El parto en domicilio es una tendencia que crece día a día

Lembo enumera una serie de beneficios respecto de los nacimientos en instituciones médicas, como por ejemplo darle tiempo al bebé para que se acomode bien en la pelvis.

«Otra cosa que se respeta es el tiempo que el bebé está ‘atrapado’ dentro de las caderas de la madre porque es un tiempo que el bebé recibe un masaje en el tórax y en los pulmones y después suelen respirar sin dificultad, no se perturba el encuentro del recién nacido con la madre inmediatamente postparto entonces regula mejor la temperatura y se establece mejor la lactancia, son niños más tranquilos y los padres son más seguros para criarlos, es casi inexistente el índice de depresión postparto, las madres están sintonizadas, y permite el apego, y también se evitan problemas por las infecciones intrahospitalarias».

Pero en el mundo de los nacimientos no son todas voces a favor del parto en casa. «Hay que prestar atención, porque se corren muchos riesgos», advierte la partera Silvia, con más de 30 años de experiencia en el arte de traer niños al mundo. «Se conocen las historias con finales felices, pero no cuando hay complicaciones», alerta.

Lembo aclara que no todas las mujeres pueden parir fuera del sistema hospitalario. «Hacemos durante el embarazo una selección del riesgo, se va corroborando que se va desarrollando de manera normal, si la vivienda cumple con las condiciones para un parto en domicilio, incluso por la cercanía o lejanía de un centro hospitalario de mayor complejidad», explica.

Como medida de seguridad, el hogar debe estar a un máximo de 30 minutos de viaje de un hospital

Como medida de seguridad, el hogar debe estar a un máximo de 30 minutos de viaje de un hospital, subraya Lembo.

Reconocidos obstetras advierten en tanto que los partos domiciliarios aumentan los riesgos de mortalidad perinatal y muchas veces los equipos de salud que los asisten no cuentan con elementos ni personal para realizar prácticas de emergencia para el bebé o la mamá en caso de urgencias.

Michel Odent, prestigioso obstetra francés y uno de los principales impulsores del parto humanizado en las últimas décadas, aboga de todas formas por los alumbramientos en ámbitos fuera de los hospitales.

«La mejor situación que conozco para un parto rápido y fácil es nadie alrededor de la mujer que está pariendo, a menos que sea una partera o una doula muy experimentada, silenciosa, y con perfil muy bajo. La imagen ideal es la partera sentada en una esquina tejiendo. Parece simple, pero será necesario mucho tiempo para redescubrir lo simple», afirmó Odent en una reciente visita a la Argentina.

El parto en domicilio suele ser además entre cuatro y seis veces más barato que otro en una clínica privada

Según Odent, la anestesia epidural sustituye a las endorfinas, mientras que la oxitocina sintética -que se utiliza para generar contracciones e impulsar la dilatación- reemplaza a la natural. «Hacen el papel de las hormonas que las mujeres no pueden segregar porque no se encuentran en un entorno adecuado». Además, «alteran el curso natural del nacimiento».

El desafío de los especialistas en la actualidad es poder brindar las condiciones en los hospitales públicos y privados para que se realicen partos humanizados, donde se respeten los tiempos de las madres y sus bebés, donde se pueda parir en la posición elegida por la mujer y ésta pueda estar acompañada por quien desee.

Las parteras independientes se preocupan actualmente no sólo por que se cumplan estas condiciones, sino también por un proyecto de ley que se debate en el Congreso argentino que limitaría su trabajo a los partos realizados en ámbitos hospitalarios, públicos o privados, y no contempla los nacimientos en casa.

«No lo prohíbe, pero no lo avala tampoco», lamenta Lembo, que asistió unos 1.700 partos en hospitales y más de 200 en viviendas particulares. «No tendríamos un marco legal para trabajar, las mamás podrían tener problemas para anotar a sus bebés con los certificados de nacimiento que firmamos nosotras y no sabemos qué va a pasar con el seguro de mala praxis que tenemos», alerta.

El parto en domicilio suele ser además entre cuatro y seis veces más barato que otro en una clínica privada, pero muchas compañías de medicina prepaga dejaron de reintegrar a sus socios estos costos, lamenta Lembo.

«El cuerpo de la mujer está diseñado para parir, pero la cultura y la sociedad moderna no ayudan mucho en brindar confianza a la mujer de que ella va a poder parir. Es arduo y es doloroso, pero va a poder hacerlo», asegura.