Científicos franceses rechazan la hipótesis de que el maíz transgénico produzca cáncer

Video: AFP, 22 de octubre de 2012

(Caracas, 22 de octubre – AFP).– Dos comisiones científicas francesas rechazaron el lunes un estudio realizado por investigadores franceses donde se asegura que las ratas alimentadas con maíz transgénico sufren cáncer y mueren antes, y pidió que se efectúe un estudio “independiente”.

El Alto Consejo de Biotecnología (ACB) y la Agencia de Seguridad sanitaria se pronunciaron el lunes en contra del estudio realizado por el equipo del profesor de biología molecular de la Universidad de Caen, Gilles-Eric Séralini, cuyas conclusiones alertaban sobre los riesgos para la salud de los organismos genéticamente modificados.

El primero en pronunciarse fue el ACB, que afirmó que no halló “una relación de causa” entre los tumores de las ratas y el consumo de un maíz transgénico, como aseguraba el estudio de los investigadores de la Universidad de Caen, publicado en septiembre en una revista científica.

Los métodos utilizados por el equipo de Séralini, donde se concluye que las ratas alimentadas con un maíz transgénico producido por el gigante estadounidense de agroquímica Monsanto sufren tumores cancerígenos y mueren antes, son “inadecuados”, determinó el ACB, que realizó su investigación a pedido del gobierno francés.

El ACB recomendó que se realice un “estudio a largo plazo, independiente y transparente”, bajo los auspicios de los poderes públicos, sobre la seguridad sanitaria del maíz transgénico NK603.

Esa investigación debe tomar en cuenta “visiones contradictorias”, para poder “responder a las interrogantes de la sociedad” sobre la toxicidad o inocuidad del maíz transgénico, resaltó el Comité económico, ético y social del Alto Consejo de Biotecnología.

Tras la decisión del ACB, Séralini declaró que el maíz transgénico producido por Monsanto debe ser prohibido, a espera de una nueva investigación, pidió que también se “desmenucen” de modo comparable los estudios que presenta esta empresa para obtener los permisos de comercialización de sus transgénicos.

El estudio de los científicos de la Universidad de Caen – que analizaron durante dos años los efectos en doscientas ratas del maíz transgénico NK603 y del herbicida Roundup, el más utilizado en el mundo, y producido también por Monsanto – reavivó la polémica sobre los organismos genéticamente modificados (OGM).

El estudio de la Universidad de Caen concluyó que en las ratas alimentadas con transgénicos aparecen tumores hasta 600 días antes que en las ratas indicador (no alimentadas con transgénicos), lo que incrementó los temores sobre los riesgos para la salud de los OGM.

La Agencia sanitaria francesa rechazó también el lunes las conclusiones del estudio del equipo de Séralini, que estimó “no permiten cuestionar las evaluaciones reglamentarias procedentes sobre el maíz transgénico NK603 y el Roundup”.

Esa agencia llamó también “a la movilización de finanzas públicas nacionales y europeas dedicadas a la realización de estudios e investigaciones” sobre este tema.

El responsable del estudio de la Universidad de Caen reaccionó a esos fallos, estimando que la recomendación del ACB de efectuar un “estudio independiente” constituye un “progreso”, pero opinó que, mientras tanto, se debe “prohibir” ese maíz producido por Monsanto.

Seralini también afirmó que “los estudios de Monsanto que posibilitaron la comercialización se mantienen en secreto, mientras que los nuestros, se los desmenuza hasta la médula. Por ahora, mis pruebas no se han usado para autorizar o prohibir productos”, añadió.

Los estudios de Monsanto son “claramente insuficientes con una potencia estadística (…) inferior a la nuestra”.

La publicación en septiembre pasado de la investigación del equipo de Séralini dio lugar a numerosos llamados pidiendo la suspensión de la autorización de cultivo de estos productos, y llevó al gobierno francés a lanzar un “procedimiento rápido” para “verificar la validez científica de ese estudio”.

Francia declaró también que si se confirmaba que los transgénicos agrícolas son peligrosos para la salud, pediría su prohibición a nivel europeo, y presentó además el tema ante la Agencia de Seguridad Sanitaria.

Al anunciar este lunes los resultados que invalidaban el estudio de los investigadores de la Universidad de Caen, el ACB resaltó que la nueva investigación independiente debe ofrecer respuestas a las interrogantes de la sociedad sobre los OGM.

La meta del nuevo estudio “es tranquilizar a la opinión pública, que ya no sabe que creer”, dijo a la prensa Christine Noiville, presidenta del el Comité económico, ético y social del ACB.