Semana revela detalles de la droga que causa furor en la “élite” bogotana

(Caracas, 29 de octubre. Noticias24) – Un poderosa droga sintética ha dejado atrás a la cocaína, el éxtasis y la heroína, se trata de la 2CB, y se ha convertido en la sustancia más consumida por los círculos exclusivos de Colombia. Está valorada en un precio 15 veces por encima que la cocaína.

También es conocida como Tu-si-bí, y aunque son pocos quienes han oído hablar de ella, según la revista Semana, son reconocidas modelos, comisionistas de bolsa, reinas, actores y un par de políticos los que tienen acceso a esta droga de diseño o sintética.

El 2CB se creó a finales de la década de los 60 y llegó a Latinoamérica a través de México, hace apenas ocho años, cuando el éxtasis estaba de moda.

Si se suministra por vía oral los efectos comienzan en 15 ó 20 minutos

Como la mayoría de las drogas sintéticas, ésta viene en pastillas, cápsulas o en polvo de colores y según los consumidores, si se suministra por vía oral los efectos comienzan en 15 ó 20 minutos y se prolonga entre dos a cuatro horas.

“Inhalada el efecto es más rápido. En pequeñas dosis es un amplificador sensorial, intensifica los colores, los sonidos”, contó el sujeto.

Dijo que los que conocen la sustancia la llaman la droga de las reinas, por su alta demanda entre las mujeres.

La revista reporta que el 2CB comenzó a distribuirse en Medellín hace seis años por Alejo Tusibí, quien fabricó la versión criolla.

Las drogas sintéticas tienen un poderoso y riesgoso efecto

La alta demanda sugiere que la mafia del 2CB prospera en Bogotá, sino se detiene a timepo. “Cualquiera de los clientes puede resolver cualquier problema de ellos y nuestro con una sola llamada. Son intocables”, se jactó uno de los que la comercian.

Cabe destacar que las drogas sintéticas tienen un poderoso y riesgoso efecto para quienes la consumen, causan un comportamiento psicótico, como si vieran cosas o escucharan voces.

Lo que hace que estas drogas sean problemáticas es que no han sido estudiadas ampliamente sus posibles efectos secundarios y daño a largo plazo. Es aun más difícil cuando los laboratorios que los crean les hacen continuamente cambios menores a la composición química de los mismos para evadir la prohibición, según explica el doctor Peter Antevy al Nuevo Herald.

Con información de Semana y El Nuevo Herald