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Salud

Las preocupaciones por los dolores de barriga del niño

Foto: Bodo Marks/dpa/tmn

BERLÍN (dpa) .- Los padres de un niño que se queja de dolores de estómago a menudo se hacen muchas preguntas. ¿Es una enfermedad grave? ¿Puede ser que no tolere algún alimento? ¿El problema realmente es el estómago?

Según Burkhard Rodeck, miembro de la dirección de la Sociedad Alemana de Pediatría y Medicina Juvenil y médico jefe del Hospital de Santa María en Osnabrück, en torno a un 90 por ciento de los niños que se quejan de dolor de panza no tienen problemas graves.

«La cuestión es detectar al 10 por ciento restante que realmente tiene algo y necesita tratamiento urgente», señala.

«Las señales de alarma de un problema orgánico surgen cuando el dolor hace que el niño se despierte de noche o interrumpe sus juegos»

Los doctores distinguen entre síntomas crónicos y agudos de dolor abdominal. Los agudos -por ejemplo por una apendicitis- son normalmente tan graves que los padres buscan ayuda médica de inmediato. El dolor abdominal se considera crónico cuando aparece al menos una vez a la semana en el espacio de dos meses.

El médico que examina al niño tiene que hacerle preguntas sobre otros síntomas que pueden estar vinculados con la molestia. «Prestamos mucha atención por ejemplo cuando un niño menciona siempre el mismo lugar como origen del dolor, o cuando no sube de peso en varias semanas o meses», subraya Michael Melter, presidente de la Sociedad de Gastroenterología Pediátrica y Nutrición, con sede en Berlín.

«Las señales de alarma de un problema orgánico surgen cuando el dolor hace que el niño se despierte de noche o interrumpe sus juegos», añade.

Si el problema es crónico hace falta hacer análisis para determinar si el niño es intolerante a la lactosa, la fructosa o el gluten.

La presencia de otros síntomas como fiebre, diarrea o vómitos apuntan a una inflamación, y hay que determinar el origen de la sangre que aparezca en la orina o o las heces del menor.

«Preguntamos por la historia médica del niño, por ejemplo si hay síntomas funcionales como síndrome de colon irritable, intolerancia a la comida, enfermedades intestinales crónicas y cosas semejantes», indica Melter.

Rodeck subraya que las causas más probables de un dolor abdominal agudo son apendicitis, una infección gatrointestinal o, sobre todo en el caso de los niños más pequeños, una invaginación intestinal, una enfermedad grave en la que una parte del intestino se introduce dentro de otra. También la neumonía o una infección de los riñones o urinaria pueden causar dolor abdominal. Si el problema es crónico hace falta hacer análisis para determinar si el niño es intolerante a la lactosa, la fructosa o el gluten.

también puede ser provocado por problemas emocionales como estrés escolar

«No es raro que un niño que llega a una consulta médica con un dolor abdominal agudo sencillamente esté estreñido», señala por su parte Ulrich Fegeler, portavoz de la Asociación Alemana de Médicos Pediátricos y Juveniles. Si el niño no recuerda cuándo fue por última vez al baño, se le da un laxante antes de seguir con cualquier otro diagnóstico.

El dolor abdominal debe ser tomado en serio incluso aunque se descarten causas orgánicas, señala Melter, porque también puede ser provocado por problemas emocionales como estrés escolar. Si se determina que éste es el problema, hay que enseñar al niño a enfrentarse al dolor y a la ansiedad.

Por Christiane Löll