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Salud

Alzheimer, el miedo a perderte a ti mismo

Más de 35 millones de personas en todo el mundo sufren la enfermedad de Alzheimer. En la foto, una persona que padece esta enfermedad deposita un billetero en el refrigerador.
Crédito: picture alliance / dpa/Rolf Haid

BERLÍN (dpa).- “Perder el control de mi vida hubiese sido un estado indigno al que he decidido oponerme resueltamente”, escribió en su nota de suicidio en mayo el millonario y “playboy” alemán Gunter Sachs, bisnieto del fundador de la automotriz Opel. Sachs sufría la enfermedad de Alzheimer, un mal que se estima padecen más de 35 millones de personas en todo el mundo.

Se trata de una enfermedad neurodegenerativa que va trastornando las capacidades cognitivas de los pacientes y su conducta. Comienza con falta de memoria, y al final los afectados no reconocen a su propia familia. Se trata de la forma más habitual de demencia senil.

La enfermedad se diagnostica mediante pruebas que permiten reconocer los primeros síntomas, que son el perderse, olvidar citas, olvidar objetos y hacer compras extrañas.

Según las encuestas, en los países desarrollados el Alzheimer es uno de los males más temidos. Y así quedó de manifiesto tras el suicidio de Sachs, que estuvo seguido de comentarios en la red que mostraban compresión: “entendible”, “valiente y correcta”, “una decisión adecuada”, fueron algunos de ellos.

La enfermedad se diagnostica mediante pruebas que permiten reconocer los primeros síntomas, que son el perderse, olvidar citas, olvidar objetos y hacer compras extrañas. Se trata de un fenómeno muy presente en la sociedad, ya que en los países desarrollados una de cada dos mujeres y uno de cada tres hombres sufrirá en algún momento de edad avanzada problemas de demencia.

Entre las personalidades más conocidas que lo sufrieron está el ex presidente estadounidense Ronald Reagan. Y el número de afectados crece muy rápido, ya que para 2050 se calcula que habrá 115 millones de personas con demencia de algún tipo.

se desconocen las causas y no se la puede curar

Las sociedades industrializadas se enfrentan con lo que un canal alemán calificó de “bomba de tiempo para nuestra envejecida sociedad”: cómo hacer frente a una enfermedad que avanza mientras hay cada vez menos jóvenes y más ancianos. Y no solo a nivel del tratamiento, ya que se desconocen las causas y no se la puede curar, sino por la carga emocional y económica que implica un enfermo avanzado de Alzheimer.

Para muchos la idea de perder la propia biografía y todos los recuerdos, olvidar las facultades más básicas y convertirse en una carga para el ser querido es una imagen insorportable, y el caso de Sachs no es el primero en que alguien conocido opta por quitarse la vida. En marzo de 2008 lo hizo también el escritor belga Hugo Claus con asistencia médica, una opción que es legal en Bélgica. Su muerte generó un amplio debate sobre la eutanasia.

El profesor de psicología estadounidense Richard Taylor, enfermo de Alzheimer, declaró en una entrevista con la revista “Der Spiegel” que tenía miedo de despertarse un día y que “una especie de cortina” lo separara del resto del mundo. Desde entonces escribe todas sus vivencias, compilación que acabó publicándose como libro con el título “My Story: Alzheimer’s From de Inside Out“.

el número de pacientes con demencia se duplica cada 20 años, entre otras cosas por el alargamiento de la esperanza de vida

En su web, Taylor relata que lleva más de una década viviendo con el diagnóstico, y que, “pensar, hablar y escribir” sobre lo que ello significa se ha convertido en el propósito de su vida.

La incertidumbre sobre su futuro es “como vivir en el purgatorio” y el diagnóstico fue “el infierno”, aseguró en la entrevista, en la que tampoco niega sufrir depresiones y haber perdido numerosas amistades que ya no contactan con él. “Siento cada día cómo crece la brecha entre mi persona y los demás”.

El desafío de hacer frente al Alzheimer será uno de los más importantes de los próximos años, tal como revela un estudio británico reciente, que estima que el número de pacientes con demencia se duplica cada 20 años, entre otras cosas por el alargamiento de la esperanza de vida.

Por Annett Klimpel (dpa)