X

Tecnología

Crean un sistema de identificación para evitar cambios o robos de bebés

Foto: Gentileza ICN Technologies/dpa

MADRID (dpa) – Niños cambiados por error o robados al nacer. Los casos que se conocen estremecen, pero más aterra la posibilidad de que sean muchos más los no detectados.

En España, el descubrimiento de numerosos casos de robo de bebés durante el franquismo y los primeros años de la democracia ha puesto en pie de guerra a los afectados, que ahora luchan porque no se archiven sus casos y por recabar la ayuda del gobierno en la búsqueda. Y ya se han producido las primeras exhumaciones.

En Argentina y Chile se registraron casos durante las dictadura militar y la de Augusto Pinochet, respectivamente, y existen comisiones para buscarlos. En otros países latinoamericanos en desarrollo, sin embargo, los cambios y robos de bebés están a la orden del día, ya sea por negligencia o por motivos económicos.

Por eso, la empresa española ICN Technologies ha creado un sistema de identificación y seguimiento de bebés que considera infalible y que haría el cambio y robo de bebés simplemente imposible, asegura su presidente, Carlos Herreros, en entrevista con dpa.

Chile y Argentina ya están implementando este sistema de identificación

El principio de todo fue una experiencia personal propia, cuando tras nacer su primera hija, regresó al hospital y vio a su bebé con una ropa distinta a la que le habían puesto y la pulsera de identificación en la otra pierna. “Me embargó una sensación de indefensión total”. Y lleva más de 11 años trabajando en el sistema de identificación de bebés.

Los casos de negligencias son más frecuentes de lo que se cree. “Los hospitales y administradores se guardan muy bien de dar estas cifras. En un estudio privado de un hospital español, de 4.000 partos al año, se detectaron 24 errores en apenas seis meses. La pregunta que se nos viene a todos a la cabeza es: ¿cuántos no se han detectado?”.

Las consecuencias, asegura, son inaceptables: “Que alguien imponga a otra persona vivir una vida que no le corresponde ya es de por sí inadmisible y va contra todo derecho”, apunta Herreros. Pero además, del error o delito pueden derivarse consecuencias médicas muy graves, en el caso de que en el futuro, por ejemplo, la persona necesite un trasplante y no se sepa que no existe compatibilidad genética con los padres.

España detectó el problema y derogó en 1999 el antiguo derecho de una madre a ocultar su identidad a su hijo. Y la sensibilidad es ahora mucho mayor con la dimensión que se está descubriendo en los casos de niños robados entre las décadas de 1960 y 1980. “Los españoles quieren sistemas seguros para identificar a sus hijos”, afirma Herreros.

Pero también en el resto del mundo. Además de España, Latinoamérica y los países del Golfo son los que más están demandando el nuevo sistema. “En algunos países de Latinoamérica, los errores y robos de recién nacidos no son sólo producto de la negligencia de los facultativos o del error humano, también son consecuencia de intereses económicos o situaciones provocadas por la pobreza en las que hay personas que llegan a vender a sus propios hijos”.

Argentina y Chile ya decidieron incorporar el sistema y Brasil lo está estudiando. Chile incluso lo está considerando para facilitar el seguimiento de mineros, tras el accidente que tuvo en vilo al mundo en 2010, cuando 33 trabajadores quedaron atrapados durante 69 días en las profundidades de la mina San José, en el desierto de Atacama.

Actualmente, la custodia de los bebés en los hospitales españoles se realiza mediante pulseras identificativas, que pueden dar lugar a errores. Las pulseras son manuscritas o impresas, pero para que el trazo sea perfecto, los códigos tienen que salir de la misma matriz y relacionar también la documentación del hospital y el registro civil.

Por otro lado, se recogen las huellas dactilares de la madre y su bebé con tinta, pero de esta forma las huellas de un bebé no son legibles. A ello se unen condicionantes externos como el agua, los restos biológicos o la hipotermia del bebé, sin contar con la posibilidad de que la pulserita se caiga.

Un lector electrónico que ofrece tranquilidad

La novedad del sistema de ICN Technologies es la combinación de dos tecnologías: la biometría y la radiofrecuencia. “La funcionalidad biométrica asegura una identificación inequívoca y permanente del recién nacido mediante la recogida de sus huellas dactilares a alta resolución. La radiofrecuencia aporta seguimiento, control y localización en tiempo real del bebé, su madre y las enfermeras que le atienden”, explica Herreros.

El dispositivo se basa en un lector electrónico y que permite la toma de huellas dactilares de un recién nacido en el paritorio junto a las de su madre biológica. A ambos se les coloca una pulsera electrónica que almacena esos datos. La biometría dactilar ya se utiliza para el reconocimiento de adultos, pero es la primera vez que se aplica a la identificación de recién nacidos. Y es la primera vez que ambas técnicas se combinan, aunque también pueden emplearse por separado.

“El seguimiento por radiofrecuencia es aplicable en cualquier entorno en que sea necesario la identificación y monitorización de personas y objetos de valor”. Es el caso de enfermos o personas mayores o para saber en todo momento dónde se encuentran equipos de valor o de uso estratégico en una emergencia, explica Herreros.

Además, permite detectar situaciones de alerta. “En el caso por ejemplo de que se arranque la pulsera al neonato, el sistema permite cerrar puertas, bloquear ascensores y, en definitiva, poner en alerta a todo el centro hospitalario”.

Sin embargo, a veces la implantación de estos sistemas no es tan sencilla, tanto por motivos económicos, y más en la situación de crisis actual, como de mentalidad: “Cuesta entender que la identificación fehaciente de un recién nacido y su control dentro del hospital merezca la misma atención e inversión económica que un aparato de diagnóstico”.

“Un sistema de estas características no cura, pero evita errores que tienen graves consecuencias, como la pérdida de identidad de un ser humano”, argumenta Herreros. Y a veces para toda su vida, porque puede que el error nunca sea detectado.

Foto: Gentileza ICN Technologies/dpa