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Tecnología

Informática: ¿Cómo mezclar música como un discjockey?

Berlín, 25 feb (dpa) Basta un laptop y dos altavoces para que comience la fiesta. Porque los programas modernos reemplazan hoy en día las costosas instalaciones de antes y convierten al lego en un discjockey casi profesional, a quien sólo se le exige tener una buena colección de música digital y buena sensibilidad.

Pasaron ya los tiempos en los que un discjockey necesitaba andar con un pesado equipo y cajas llenas de discos a cuestas. Ahora, para animar una fiesta bastan teóricamente un laptop y un disco duro bien repleto de música. Esto lo hace posible el llamado DJ-software, usado por los profesionales, pero también al alcance del aficionado. «Esto se puede aprender en pocos minutos», dice Lutz Scheffler, discjockey y portavoz de la asociación alemana de discjockeys (BVD).

Los programas son capaces de algo más que tocar música. «Se trata de software de edición creativa, que reemplazan a uno o varios costosos reproductores de CDs», dice Scheffler. Se puede reproducir la música aguda o grave, con efectos de sala o de eco, acelerarla o frenarla, suavizando el paso entre una canción y otra. Muchos programas están también provistos de la llamada función «beat matching», que reconoce la velocidad de las canciones y las mezcla, adaptándolas una con otras.

Uno de los programas más usados, por ejemplo, es Traktor Pro de Native Instruments (www.native-instruments.com/#/en). Su interfaz recuerda a dos tocadiscos entre los cuales se puede elegir las canciones. A un precio de 199 euros por la versión completa, tiene a disposición una versión demo limitada.

Muchos discjockeys gustan de los programas de la firma neozelandesa Serato, pero, como afirma Scheffler, «estos son realmente para profesionales».

Por el contrario, notablemente más amable para el usuario es VirtualDJ (www.virtualdj.com), desarrrollado por Atomix Productions. Tiene una interfaz similar a la de Traktor Pro y se existe también en versión para Mac.

Lo mismo vale para Ultramixer (www.ultramixer.com) de Digital Audio Solutions, del cual hay incluso una versión Linux. Tanto VirtualDJ como Ultramixer son gratuitos siempre que sean para uso privado.

Otra buena alternativa de código abierto para Windows, iOS y Linux lleva el nombre de Mixxx (www.mixxx.org), mientras Jackson (http://jacksondj.com/downloads.html) o DigiJay (http://digijay.at) se descargan también gratuitamente.

«No obstante, el controlador MIDI funciona sólo con programas de discjockey de pago».

Los principiantes pueden probar sin miedo estos programas, «aunque deben contar con la aparición de fallos en la programación», recomienda Hartmut Gieselmann, experto de la revista alemana «c’t». A la larga, aconseja más bien el uso de alternativas pagadas que, «especialmente en ‘beat matching’ dan resultados notablemente superiores».

Pero, sean gratis o no, todos los programas pueden ser controlados mediante ratón y teclado. Para un uso más profesional, muchos discjockeys conectan a su computadora un accesorio llamado controlador MIDI, con el cual la selección de canciones y efectos va mucho más rápida y los aparatos pueden ser adaptados exactamente a las necesidades del usuario.

«No obstante, el controlador MIDI funciona sólo con programas de discjockey de pago», advierte Gieselmann. Los buenos modelos cuestan al menos 200 euros (unos 260 dólares), por lo cual es aconsejable que principiantes comiencen sin hardware profesional.

Quien quiera experimentar por primera vez con software de discjockeys, debe comenzar a probar su talento en fiestas privadas. Sobre todo, porque aquí está a salvo de implicarse en problemas legales que pueden surgir en algunos países. Otra cosa son los actos públicos – es decir, por definición, cuando «los presentes no conocen al organizador o no se conocen entre sí, o fueron atraídos al acto de manera pública», según define Gaby Schilcher, de Gema, el organismo alemán que vela por los derechos de propiedad intelectual. En todo caso, el discjockey no necesita preocuparse por ello, pues «en tales casos el responsable es el organizador».

Muchos programas de discjockey pueden producir versión MP3 de canciones así editadas o de selecciones. Pero quien venda estas canciones en forma de CD o como download, lesiona los derechos del autor. «Aquí hay que pedir la autorización del autor», señala Schilcher. En este caso es competente la editorial, y éstas suelen ser muy reservadas. Esta regla es válida no sólo para canciones enteras, sino también para fragmentos de una canción.