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Tecnología

El primer vuelo privado al espacio podría ser real más pronto de lo esperado

Foto: AP/NASA/ Archivo

(Washington, 18 abril. AFP) – La empresa estadounidense SpaceX está muy cerca de realizar el primer vuelo privado a la Estación Espacial Internacional (ISS), con “buenas probabilidades” de efectuar el lanzamiento de una cápsula de carga no tripulada según lo previsto el 30 de abril, dijo esta semana la Nasa.

“Todo viene bien, nos acercamos a la fecha de lanzamiento del 30 de abril”, dijo Bill Gerstenmaier, responsable de programas espaciales de la Nasa, pero advirtió que queda mucho por hacer antes de la partida.

Hay “buenas posibilidades” de que el lanzamiento sea ese día, insistió el lunes durante una rueda de prensa, en la que se dijo “impresionado por el trabajo realizado“.

Gerstenmaier hizo estas declaraciones tras una reunión de más de cuatro horas en el Centro Espacial de la Nasa en Houston, Texas (centro-sur), entre los responsables de la misión de la Nasa y la firma Space Exploration Technologies (SpaceX).

Hay “buenas posibilidades” de que el lanzamiento sea ese día, insistió el lunes durante una rueda de prensa, en la que se dijo “impresionado por el trabajo realizado“.

El experto precisó que hay una nueva reunión prevista para el 23 de abril para volver a revisar los preparativos de este primer vuelo de prueba de la cápsula Dragon de SpaceX, ante de dar luz verde definitiva al lanzamiento.

Entre otras cosas, los ingenieros de la Nasa verifican el software de SpaceX para asegurarse la compatibilidad con los de la ISS.

El lanzamiento de la cápsula Dragon, propulsada por el cohete Falcon 9 de SpaceX, está previsto desde la base aérea de Cabo Cañaveral, Florida (sureste), cerca del Centro Espacial Kennedy de la Nasa.

La cápsula Dragon -que pesa unas seis toneladas y mide 5,2 metros de alto y 3,6 metros de diámetro- será, si todo va según lo planeado, la primera nave espacial privada en atracar en la ISS.

Para este primer acoplamiento, los astronautas a bordo de la estación orbital usarán el brazo robótico para acceder a la cápsula Dragon.

Dragon hará las mismas maniobras de acercamiento a la ISS que las naves espaciales de carga automática ATV europea y HTV japonesa, efectuando, antes del acoplamiento, un sobrevuelo de la ISS a una distancia de 2,5 km, acercándose luego.

Una vez completada la misión, Dragon se desacoplará para regresar a la Tierra; su amerizaje está previsto en el Océano Pacífico frente a las costas de California (oeste).

Elon Musk, fundador de SpaceX, que hizo su fortuna en internet con la firma PayPal, reconoció durante la rueda de prensa la dificultad de un acoplamiento entre dos naves espaciales, en tanto la ISS y Dragon avanzan cada una a 27.000 km/hora.

“Creo que es importante darse cuenta de que es complicado”, señaló.

Pero se dijo cautelosamente optimista sobre las posibilidades de éxito del acoplamiento, señalando que SpaceX ya lanzó el Falcon 9 con éxito en dos ocasiones, además de poner en órbita el Dragon y regresarlo a la atmósfera terrestre en 2010, un hito para el sector privado.

En caso de falla, SpaceX prevé un segundo vuelo de prueba a la ISS.

La Nasa también distribuyó 270 millones de dólares a las empresas consideradas más prometedoras para el traslado de astronautas.

Con el fin, en julio de 2011, del programa de tres décadas de transbordadores espaciales de Estados Unidos, que ayudaron a construir la Estación Espacial Internacional, la Nasa apuesta ahora al sector privado para efectuar a menor costo el aprovisonamiento y traslado de astronautas a la estación orbital.

La idea es que de ahora en más la agencia espacial estadounidense se dedique de lleno a la exploración del espacio lejano.

Para el envío de carga a la ISS, la Nasa ha seleccionado, además de a SpaceX, a Orbital Sciences Corporation, bajo un contrato estimado en 3.500 millones de dólares.

La Nasa también distribuyó 270 millones de dólares a las empresas consideradas más prometedoras para el traslado de astronautas. Estas son, además de SpaceX, Boeing, Sierra Nevada y Blue Origin.

Desde el último vuelo de un transbordador espacial en julio de 2011, la Nasa depende, al menos hasta 2015, de las naves rusas Soyuz para transportar astronautas a la ISS.