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Tecnología

Un baño sónico en territorio de ovnis construida por órdenes de Venus para alargar la vida

Foto: Google

Landers(EE UU), 28 abr(EFE).- El «Integratron» se anuncia como una máquina rejuvenecedora, mezcla de arte, ciencia y magia, elaborada bajos precisas instrucciones de los extraterrestres.

Se trata de una edificación con techo en forma de domo, construida a finales de los años 50 por el ufólogo e investigador de cuestiones paranormales, George Van Tassel, y que recibe a quien quiera experimentar la sensación de un baño sónico, en las cercanías de la localidad de Landers, en el desierto de Mojave (California).

Dice la leyenda que fue después de meditar a la sombra de una roca gigante cercana, cuando Tassel recibió precisas instrucciones de seres venidos de Venus para construir una máquina que prologara la vida y ayudara a aprovechar la sabiduría de la edad, así como un proyecto de investigación sobre la antigravedad y los viajes en el tiempo.

«Lo importante es que si se duermen no vayan a roncar, porque eso incomoda a sus vecinos».

Según sus actuales administradores, la estructura de 11,5 metros de altura por 16,7 de diámetro, utiliza las propiedades curativas de lo que se conoce como «geometría sagrada», que comparte con famosos edificios como la Basílica de San Pedro.

A un precio de 25 dólares por persona, el «Integratron» abre sus puertas a quienes quieran escuchar los sonidos que emanan de una docena de vasijas de cuarzo manipuladas por un guía, durante cerca de una hora.

«Lo importante es que si se duermen no vayan a roncar, porque eso incomoda a sus vecinos», advierte Daytron, quien dirige el baño sónico, tras advertir que no se permiten cámaras que los filmen y que se deben apagar los teléfonos móviles.

En cada turno, el domo se va llenando lentamente con una veintena de visitantes, que se acuestan en tapetes de yoga y escuchan un concierto de sonidos «in crescendo», cada vez más embriagador gracias a las propiedades acústicas de la cámara.

La cascada de notas producidas por el roce de un paño con los bordes de las vasijas, aumentada por la configuración del domo, crea un efecto relajante en los asistentes, quienes medio dormidos, disfrutan de una experiencia poco común.

Según Daytron, quien también se hace llamar Tron, el sitio aprovecha las ventajas geomagnéticas del lugar en que está situado y de tres ríos subterráneos que cruzan la propiedad, para cargar de energía al visitante y entregar todo su poder curativo.

«Hay bloqueos que hemos heredado de nuestros antepasados, de traumas y guerras. Salgo de acá y siento que por algún tiempo soy capaz de manejar mi cuerpo y mi mente en una forma más integrada y que soy capaz de comunicarme mejor», explicó a Efe Skylar Wilson, un joven psicólogo que ha visitado el sitio más de cuatro veces.

El «Integratron» recibe al visitante para ofrecerle experiencia singular.

Tim Vreeland, por el contrario, visita el domo por primera vez y habla de su experiencia después del baño sónico administrado por Tron: «Había oído algo de los sitios cargados de energía y de sus buenos efectos. Me sentí más pacífico y calmado (luego del proceso) y mi mente quedó un poco más en paz».

Lo cierto es que con su mezcla de teorías espirituales, su pasado de historias paranormales y su remota ubicación, unos 225 kilómetros al noreste de Los Angeles, el «Integratron» recibe al visitante para ofrecerle experiencia singular.

«Durante el proceso, sentí que el suelo se estaba levantando y los diferentes sonidos me hacían resonar varias partes del cuerpo», explicó Vreeland.

La visita se completa con un breve recorrido por los arenosos caminos del desierto (en donde se recomienda estar muy atento a las señales del camino para evitar perderse) con destino a la Piedra Gigante, un monolito que cubre unos quinientos metros cuadrados y siete pisos de altura, lugar donde Van Tassel tuvo la idea del «Integratron».

La roca, sagrada para los nativos y transformada por Tassel y sus seguidores en un sitio de avistamiento de ovnis, está sin embargo algo descuidada y semicubierta con grafitos. Hoy día sus alrededores sirven como sitio de campamento para los aficionados a los vehículos del desierto como buggies y cuatrimotos.

Armando Varela/ EFE