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Tecnología

Informática: computadoras como objetos de arte

Foto: : Patrick Seeger/ DPA

(Berlín, 30 ago dpa) – El “case modding” convierte una aburrida computadora gris en toda una obra de arte. Incluso un lego, con dinero, tiempo y mucha habilidad, puede modificar la apariencia de su PC hasta lo irreconocible, pero los diseñadores recuerdan que pese a todo hay zonas tabú.

Lo que hasta ahora se conocía como “tuning” y era territorio exclusivo de aficionados a los automóviles, capaces de convertir un coche viejo en un elegante Alfa Romeo, puede ser también ahora aplicable a los locos por las computadoras.

A ambos los une el deseo de dar un nuevo diseño a su automóvil o su ordenador. Pero, tratándose de computadoras, el “tuning” se llama aquí “case modding”. Se trata de convertir una aburrida carcasa (en inglés: case) en una impresionante obra de arte.

“Un ‘case modder’ profesional necesita para su obra un promedio de 340 horas”, afirma Michael Wegner, un experto de Colonia. Pero hay también aficionados que han pasado dos mil horas trabajando en rediseñar su PC.

Los resultados de tanto trabajo se exponen cada año en el campeonato alemán de “case modding”, en el marco de la feria de juegos de computación Gamescom de la ciudad de Colonia, que se celebró este año entre el 21 y el 25 de agosto.

Computadoras sumergidas en agua o en aceite, y otras con caja enteramente transparente o bien PCs con iluminación multicolor.

Pero un paseo por los numerosos portales de “case modding” en Internet revela también resultados espectaculares: hay por ejemplo computadoras sumergidas en agua o en aceite, y otras con caja enteramente transparente o bien PCs con iluminación multicolor.

¿Por qué se hace esto? “En general, se trata de individualizar o embellecer objetos de uso cotidiano”, explica Wegner, portavoz del campeonato de “case modding”.

Por su parte, para el “case modder” Benjamin Franz, lo importante no son esas construcciones espectaculares. Muchos “case modder” ponen el acento en los mismos principios que interesan a los diseñadores industriales. Por ejemplo, en conseguir líneas limpias y formas de expresión individual. No es casualidad que muchos ex o activos “case modder” estudien diseño o trabajen en este terreno.

La norma es que estos aficionados construyan todo por sí mismos, rehusando toda pieza ya prefabricada. Pero a quien sólo le interese embellecer un poco su computadora puede empezar desde abajo y, por ejemplo, adquirir un teclado con fondo iluminado o una cadena luminosa para el monitor, aconseja Wagner. “Esto puede costar menos de 100 euros y menos de una hora de trabajo”, señala.

No obstante, un estricto “case modding” es mucho más exigente, aunque los costos se mantengan dentro de un marco. “En un proyecto, yo invierto un promedio de unos 200 euros sólo en material”, dice Benjamin Franz, uno de estos aficionados.

“Puede ser que la nueva caja modifique las condiciones térmicas y los controles de temperatura dejen de funcionar correctamente”

Este trabajo exige al principiante sobre todo tiempo y paciencia. Para comenzar, hay en Internet numerosas páginas y foros donde el lego puede consultar sus dudas. Muchos “case modder” ya experimentados publican allí los llamados “work logs”, en los cuales documentan en detalle un proyecto, con croquis y fotos desde la idea inicial hasta el producto final.

En todos los trabajos en computadoras lo principal es el cuidado. Jürgen Ripperger, del instituto alemán de prueba y certificación VDE, previene que “las muchas normas y reglamentos tienen su razón de ser” y que se requiere de muchos conocimientos para trabajar en esto. Un bricolaje negligente puede ser peligroso no sólo para el ordenador sino también para el usuario –por ejemplo, cuando una iluminación recién instalada lleva una tensión peligrosa-.

“En caso de duda, siempre se puede acudir a los foros”, recomienda Franz Neulingen, otro “case modder” presente en Colonia, que, poniendo énfasis en la precaución, desaconseja por ejemplo modificar nada en la fuente de alimentación de la computadora.

El “case modding” puede también perjudicar el funcionamiento del ordenador. “Puede ser que la nueva caja modifique las condiciones térmicas y los controles de temperatura dejen de funcionar correctamente”, advierte Ripperger. Como consecuencia se tendrá una computadora de muy bello aspecto pero que va a colapsar permanentemente”.

Es por esto que computadoras así transformadas son en primer lugar objetos de exposición. En su interior late siempre un ordenador que funciona, pero el acento está en la estética. El expositor Benjamin Franz confiesa que, en todo caso, él jamás usaría sus creaciones en la vida diaria. “Son demasiado bellas para mí”, dice.