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Tecnología

La ciencia sigue inspirándose en los animales: crean una serpiente mecánica que extirpa tumores

(Caracas24, de septiembre. Noticias24)- En un reporte de la BBC Mundo reseñó que, una serpiente de 30 centímetros se mueve lentamente y avanza en torno al hígado de un hombre tendido en una impecable camilla. De repente se detiene, gira a la izquierda, luego a la derecha y se mete detrás de sus costillas.

Esta serpiente no es nada común, es un robot médico, guiado por un habilidoso cirujano y diseñado paar llegar a lugares donde los doctores son incapaces de hacerlo sin tener que abrir al paciente.

Es solo un prototipo y todavía no se ha usado en pacientes reales, tan sólo en laboratorios, pero sus diseñadores de OC Robotics en Bristol, reino unido, están convencidos de que una vez que esté listo y aprobado podría ayudar a extirpar tumores.

El cerebelo mecánico es una de las tecnologías más innovadoras para el tratamiento contra el cancer presentadas en la Conferencia Internacional de Ingeniería Oncológica de la Universidad de Leeds.

Muchos de los aparatos todavía están en su estudio inicial de desarrollo, pero Safia Danovi, de la organización Cancer Research en Reino Unido dice que la innovación y la investigación son extremadamente importantes para atacar esta enfermedad. “La cirugía es una piedra angular del tratamiento contra el cáncer, así que las tecnologías que la hacen más precisa y efectiva son cruciales”, explicó.

Según la Organización Mundial de la Salud, el cáncer es la causa del 13% de las muertes que se producen anualmente en todo el mundo.

Esto permitiría al cirujano ver y sentir dentro del cuerpo, usando cámaras y equipo extremadamente sensible para obtener información.

Este robot ha permitido a los médicos llevar a cabo complejas operaciones de forma mínimamente invasiva

Estas serpientes mecánicas podrían ser un complemento del sistema quirúrgico robótico que lleva utilizandose en la última década, conocido como la máquina Da Vinci, desarrollada por la compañía estadounidense Intuitive Surgical. Este mecanismo luce como un robot de tamaño humano con cuatro brazos equipados con pinzas.

Este robot ha permitido a los médicos llevar a cabo complejas operaciones de forma mínimamente invasiva y mucha más precisa.

Muchos hospitales en todo el mundo han optado por usar a Da Vinci a pesar de su costo de US$2,2 millones. Otra opción existente es un fino y largo brazo mecánico llamado Mirosurge, desarrollado por el centro aeroespacial alemán DLR, aunque también es un prototipo, sus creadores afirman que este robot es más versátil que la máquina Da Vinci.

“Puedes acoplarle distintas herramientas y puedes usarlo tanto como un brazo o como cuatro brazos en una mesa quirúrgica para asistir al cirujano que lo controlará desde una mesa de trabajo”, asegura Sophie Lantermann.

“Además, tiene sensores en las articulaciones, lo que permite detectar colisiones. Por ejemplo, cuando hay un paciente entre dos brazos de Da Vinci, un brazo puede golpear al otro, pero nuestro brazo robótico detecta a otro brazo trabajando junto a este”.

La droga inyectada en el paciente hace que los tumores brillen cuando se les proyecte la luz. Uno de los grandes retos a la hora de extirpar un tumor es asegurarse de que se ha eliminado por completo. Para ello el cirujano necesita estudiar dónde termina el tumor, lo que puede ser difícil.

“La idea es rastrear los instrumentos quirúrgicos para que el cirujano vea en la pantalla de la computadora cómo se mueve la herramienta a través del cuerpo”, dice Stefan Weber, del Centro de Investigación e Ingeniería Biomédica ARTORG de la Universidad de Bern.

“Si miras el hígado, por ejemplo, éste es un órgano homogéneo y rojo amarronado, pero quieres ver dónde está el tumor”. Los tumores brillantes facilitan la tarea del cirujano a la hora de identificarlos en la pantalla y usar tecnología de realidad aumentada.

“Escaneamos al paciente, creamos un modelo en 3D del hígado con los vasos sanguíneos y en este modelo vemos los tumores para poder decirle al cirujano dónde cortar”.

“Si empezamos a combinar, por ejemplo, un robot serpiente que puede seguir, evitar o llegar a órganos del cuerpo, con sensores que pueden identificar y llegar al objetivo marcado de algún modo, entonces podría haber un beneficio clínico”, dice Rob Buckingham.

Con información de la BBC Mundo