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Tecnología

KodakChrome, sale del mercado para dar paso a la ¿pixelgrafí­a?

Foto: Un rollo de diapositivas Kodachrome 64 en una foto de archivo del 15 de septiembre del 2008, es mostrada en Tonawanda, Nueva York. Kodak anunció el lunes 22 de junio del 2009, el retiro del mercado de su pelí­cula Kodachrome, su producto de mayor antigí¼edad en una era digital cada vez más generalizada. Foto AP/David Duprey

Eastman Kodak anunció hoy a la prensa, que dejará de fabricar y comercializar Kodachrome, la primera y más antigua pelí­cula en color de éxito comercial y una de las más valoradas por los fotógrafos profesionales.

A sus 74 años, Kodachrome sucumbe así­ al avance de la fotografí­a digital y de otro tipo de pelí­culas fotográficas más modernas, que hicieron descender las ventas de estas diapositivas y encarecer el proceso de revelado.

«Kodachrome es un icono. Ha sido una decisión difí­cil, dada su gran historia, pero la mayorí­a de los fotógrafos de hoy en dí­a apuesta por hacer fotos con tecnologí­as más nuevas, tanto digitales como con otro tipo de pelí­culas», explicó hoy la presidenta de la división de pelí­culas de Kodak, Mary Jane Hellyar, en un comunicado.

Al ritmo actual de ventas, su fabricante calcula que los rollos de Kodachrome habrán desaparecido de las estanterí­as de todo el mundo al comienzo del próximo otoño en el hemisferio norte.

Algunas de los últimas pelí­culas serán donados al Museo Internacional de Fotografí­a y Cine George Eastman House, en Rochester (Nueva York), donde se encuentra la mayor colección del mundo de cámaras y artí­culos relacionados.

Además está previsto que el fotógrafo Steve McCurry, conocido por su fotografí­a de la niña afgana de ojos verdes que en 1985 fue portada de la revista National Geographic, dispare alguno de los últimos rollos fotgráficos, para que luego esas diapositivas sean exhibidas también en el museo neoyorquino.

«Sin embargo, ya no supone ni un 1 por ciento de las ventas de pelí­culas fotográficas de Kodak, que en los últimos años ha acometido una profunda reestructuración de su negocio para centrarse en el mundo digital».

«La primera etapa de mi carrera estuvo dominada por las pelí­culas Kodachrome y con ellas hice algunas de mis fotografí­as más memorables», recordó McCurry en un comunicado, en el que reconoció que, aún así­, cuando 17 años después volvió a fotografiar a aquella mujer, ya no lo hizo con ese tipo de carretes.

Kodak también creó un espacio en internet para rendir tributo a este tipo de pelí­cula, la más antigua del mercado y una de las más reconocidas y valoradas por los profesionales debido a la nitidez y duración de sus colores, entre otros motivos.

Kodachrome incluso ha dado nombre a una popular canción del estadounidense Paul Simon y hasta a un espectacular parque natural de Utah (Estados Unidos).

Sin embargo, ya no supone ni un 1 por ciento de las ventas de pelí­culas fotográficas de Kodak, que en los últimos años ha acometido una profunda reestructuración de su negocio para centrarse en el mundo digital.

El pasado enero, acabado ya aquel proceso, la firma anunció sus planes de reducir entre 3.500 y 4.500 puestos de trabajo, pese a que cerró 2008 con un beneficio de 339 millones de dólares.

El 70 % de sus ingresos procede ya del mercado digital y, según Kodak, solo queda un laboratorio en el mundo que revela este tipo de diapositivas, el Dwayne’s Photo Parsons, en Kansas (Estados Unidos), debido a la gran complejidad del proceso.

Rafael Navarro cree que la foto digital no es fotografí­a; sino «pixelgrafí­a»

El fotógrafo español Rafael Navarro aseguró hoy en una entrevista con Efe en México que la fotografí­a digital está mal denominada ya que no es fotografí­a sino «pictografí­a» o «pixelgrafí­a».

«La técnica digital es una herramienta distinta a la fotografí­a quí­mica que se deberí­a llamar ‘pictografí­a’ o ‘pixelgrafí­a’ porque es otra manera de hacer arte», afirmó Navarro (Zaragoza, España, 1940), quien confesó que en su trabajo sigue fiel a la técnica quí­mica tradicional.

«La fotografí­a digital es una traducción, muy buena y con muchí­simas posibilidades de trabajo, pero que no es fotografí­a», afirmó.

El fotógrafo, que inaugurará el próximo miércoles una retrospectiva de su trabajo en México bajo el tí­tulo «Cuerpo y luz», indicó que las diferencias no radican tanto en los conceptos de exposición o composición, sino en el momento en que se dispara la cámara.

En la técnica quí­mica tradicional, cuando el fotógrafo pulsa el disparador la luz entra a través del objetivo a la cámara oscura y modifica la composición de la cinta.

Posteriormente, esa pelí­cula se somete a productos quí­micos de oxidación y se obtiene un negativo que, a través de otro proceso, se convierte en un positivo.

«Es como un vehí­culo fí­sico de luz», explicó.

Sin embargo, en opinión de este profesional «en la fotografí­a digital el proceso es el mismo solo que en vez de un negativo hay un sensor que es el que genera esos 47 millones de pixeles».

«El sensor recibe la información y la convierte en ceros para posteriormente, a través de un proceso de programas informáticos, como ‘photoshop’, convertir esos ceros en una imagen visible», indicó.

«La fotografí­a digital es una traducción, muy buena y con muchí­simas posibilidades de trabajo, pero que no es fotografí­a», afirmó.

Navarro agregó que no se trata de un proceso «ni mejor ni peor, simplemente es otro».

Se preguntó por qué la técnica digital «que tiene una riqueza de trabajo brutal» tiene que imitar a la fotografí­a quí­mica.

Recordó que cuando apareció el ví­deo este soporte imitaba al cine, pero que con el tiempo adquirió un lenguaje propio y distinto.

Opinó que con la fotografí­a digital ocurrirá lo mismo, ya que, a su juicio, encontrará un «camino que verdaderamente exprima sus posibilidades».

Para Navarro, desde el punto de vista artí­stico, lo ideal es que las dos técnicas coexistan como dos opciones diferentes para expresar algo, tal y como sucede con la pintura acrí­lica o el óleo para el pintor.

Sin embargo, apostilló que para fotografí­a periodí­stica o de moda, la quí­mica está condenada a desaparecer para ceder el terreno a la digital, más rápida e inmediata.

Navarro ha expuesto en los mejores museos y galerí­as del mundo y en ciudades como Parí­s, Buenos Aires, Bruselas, Yokohama (Japón), o La Habana.

EFE