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Tecnología

“Sólo por diversión”, una categorí­a de Facebook que conduce a otro mundo en red

Foto: Britta Pedersen/DPA

En la era de la revolución digital, los nuevos movimientos de masas se han trasladado desde hace un buen tiempo a Internet y sus redes sociales. Y en Facebook, la más popular del mundo con unos 400 millones de usuarios, según sus últimas estadí­sticas, abundan los grupos de interés que arrastran auténticos raudales de fans y simpatizantes.

Los grupos son un universo aparte en el propio universo de la red, ya de por sí­ dí­scolo, masivo, caótico e indiferenciado. Mientras aumenta de forma natural el número de los llamados “nativos digitales” los “nacidos” ya con una PC de sobremesa en casa, a diferencia de los que conocieron aún de primera mano las máquinas de escribir, son frecuentemente las preferencias de esas generaciones las que marcan la tendencia.

“Sólo por diversión” es el nombre de una de las 11 categorí­as con las que Facebook intenta organizar los intereses generales

“Sólo por diversión” es el nombre de una de las 11 categorí­as con las que Facebook intenta organizar los intereses generales, incluida una amplia gama de subtipos. La categorí­a, en realidad, bien podrí­a ser un denominador común, una definición mayor para describir los hábitos y el perfil de un gran número de los usuarios.

“Ojalá tuviera por la noche el sueño que tengo por la mañana”, reza por ejemplo un grupo, que cuenta actualmente con un variopinto foro de casi 52.400 miembros. “Las madres y su obsesión por la vuelta de sus TupperWares”, apunta otro de más de 22.300 seguidores y resume su propia perspectiva generacional: “Las madres de todo el mundo viven obsesionadas por la vuelta de los tupperwares”, es decir, de esos recipientes de plástico a menudo extraviados en su vida útil fuera de los estantes caseros. Pero “algún dí­a seremos madres y lo entenderemos”, vaticina.

“Yo me crié sin móvil y encontraba a todo el mundo”, señala otro, quizá con un techo generacional ligeramente más alto. “McDonald’s abierto 24h” se postula como un asunto de “Interés general” y describe después el verdadero alcance de ese interés común: “Se acabó buscar a las 5 de la mañana donde desayunar algo (…) o peor, acabar comiendo esos sándwiches caducados de gasolinera”. Más irreverentes son nombres como “Señoras que creen que no sabemos que se meten al mar sólo para mear”, ilustrado con la fotografí­a pertinente de un dí­a de verano.

Un grupo como “Quiero el bolso de Mary Poppins para viajar en Ryanair” refleja bien las inquietudes contemporáneas de los pasajeros que suelen viajar con aerolí­neas de bajo coste, plagados por las exigencias a veces confusamente estrictas para las dimensiones del equipaje de mano. En teorí­a, se pueden transportar enseres de peso elefantiásico, siempre y cuando éstos quepan en la cesta ad hoc, con las medidas predeterminadas. Más o menos las que tiene el bolso de la conocida figura en el musical de Disney.

Foto: Marc Múller/DPA

El caso de FarmVille, actualmente una de las aplicaciones más populares de Facebook, ilustra la dinámica de las redes sociales. El juego consiste en una granja virtual, en la que se puede sembrar, cosechar y arar la tierra; el trabajo, como es usual en la vida real, demanda esfuerzo, y no es extraño que los propietarios enví­en invitaciones a sus conocidos virtuales para que se unan al grupo, y por consiguiente al trueque de servicios, herramientas o regalos. Enví­os, al parecer, excesivos para por ahora casi 65.300 usuarios, agrupados bajo la etiqueta “Una sola invitación de FARMVILLE más y le prendo fuego a tu (…) granja”.

Las redes sociales son un fenómeno que no deja indiferente a nadie. Sus simpatizantes destacan su capacidad de interacción y participación

Más allá de su carácter lúdico y desenfadado, las redes sociales son un fenómeno que no deja indiferente a nadie. Sus simpatizantes destacan su capacidad de interacción y participación, en casos como el del servicio de mensajes cortos Twitter, útil incluso para esquivar cualquier barrera a la libertad de expresión, como durante las protestas contra el régimen iraní­ del año pasado. Para sus detractores, pueden en cambio convertirse en un inmenso peligro para el derecho a la intimidad y la protección de datos. Las diferencias de opinión transcurren a menudo a lo largo de las lí­neas generacionales.

Facebook, el verdadero mastodonte que pasta por las praderas virtuales del globo, despierta la codicia de todos. Las grandes compañí­as cuentan prácticamente todas con su propia presencia en la red social, ansiosas de llamar la atención de esos 400 millones. Una idea que, sin embargo, puede albergar algunos riesgos.

Por Isaac Risco
DPA