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Tecnología

Google creó página de viaje virtual en “Google Maps”

Foto: google.ru/transsib

Cruzar la densa taiga siberiana y admirar la belleza del lago Baikal a bordo del legendario tren Transiberiano es ahora posible sin levantarse de la silla gracias a la nueva página web lanzada por Google y Ferrocarriles de Rusia.

“A golpe del ratón de un ordenador se pueden cruzar dos continentes y tener la sensación de que se está mirando el paisaje ruso por la ventana de un tren”, aseguró a Efe una portavoz de Ferrocarriles de Rusia.

La página www.google.ru/transsib es un sueño hecho realidad para los internautas aficionados al turismo “mochilero” con pocas comodidades y muchas sorpresas, a años luz de las imágenes bucólicas de los viajes organizados con hotel, cama y desayuno incluido.

El viaje virtual que ofrece Google permite vivir casi las mismas sensaciones que tienen los que se montan en un tren y recorren durante más de seis dí­as los 9.226 kilómetros que separan Moscú del puerto de Vladivostok, en el Océano Pací­fico.

Este efecto se consigue con 150 horas de ví­deo, que muestran espectaculares imágenes desde la ventana del tren de los lugares y siete husos horarios por los que transcurre la lí­nea férrea más larga del planeta.

“Fue idea de Google. Nos lo propusieron y nos gustó mucho. A todos los que les guste Rusia o los viajes en tren podrán disfrutar de un viaje gratuito sólo con tener conexión a internet”, agregó el portavoz.

La página tiene dos versiones, rusa e inglesa

La página tiene dos versiones, rusa e inglesa, aunque eso poco importa, ya que el texto es mí­nimo y lo verdaderamente interesante es ver las imágenes, al tiempo que se escucha el inconfundible traqueteo del tren al deslizarse por los raí­les.

Bueno, en caso de que uno se canse de oí­r el mismo sonido durante seis dí­as, la página permite sintonizar la radio o deleitarse con la música tradicional de la balalaika y así­ imbuirse en la atmósfera de la Rusia más tradicional.

A los que les guste aprovechar el tiempo para cultivarse pueden escuchar clásicos de la literatura como las voluminosas novelas “Guerra y Paz” de León Tolstói o “Almas Muertas” de Nikolái Gógol.

El Transiberiano inicia su singladura de la estación “Yaroslavski” con un primer ví­deo de siete minutos que muestra cómo el tren se va desperezando poco a poco, al tiempo que deja atrás el gris extrarradio moscovita.

El Transiberiano inicia su singladura de la estación “Yaroslavski” con un primer ví­deo de siete minutos que muestra cómo el tren se va desperezando poco a poco

A partir de ahí­ todo depende del ánimo del viajero, que si quiere puede saltar en el tiempo y teclear el ví­deo donde se ve la llegada a la estación de Vladivostok y respirar aliviado tras llegar sano y salvo a su destino.

No obstante, lo recomendable es ir por orden para tener la genuina sensación de viajar en tiempo real, aunque eso pueda resultar, en ocasiones, monótono.

El tren tarda menos de dos dí­as en recorrer los cerca de 2.000 kilómetros que separan Moscú de la cordillera de los Urales -la lí­nea de separación entre Europa y Asia-, tras lo que uno se adentra en la inhóspita Siberia, territorio reservado para los aficionados a las emociones fuertes.

¿Qué suele hacer el viajero tras acomodarse en su compartimento? Indefectiblemente, mira por la ventana. Eso es también lo que hace el visitante de la página de Google: asomarse y dejar de contar el tiempo.

Las imágenes más espectaculares son las que muestran cómo el tren cruza los puentes sobre los caudalosos rí­os rusos, como el Volga, el más importante de la parte europea de Rusia, o los siberianos Yenisei, Obi, que desembocan en el írtico, o el Amur, la frontera natural con China.

Sin duda, la estrella del viaje es el Baikal, el lago de agua dulce más grande y profundo del mundo que se encuentra a más de 5.200 kilómetros del lugar de partida, parada y posta de los viajeros que han recorrido la insondable Siberia desde tiempo inmemorial.

El Transiberiano para en las estaciones de las principales ciudades del paí­s, así­ que el viajero virtual puede ver con sus propios ojos las industriales Yekaterimburgo, Novosibirsk, Irkutsk, Krasnoyarsk o Jabarovsk.

Pero también hay tiempo para aldeas desconocidas e innumerables bosques, montañas y descampados salpicados por modestas casas de campo, en su mayorí­a construidas con troncos de madera.

La página incluye un mapa con imágenes por satélite del lugar donde el tren se encuentra en cada momento que se pueden minimizar hasta visionar al detalle los raí­les por donde circula el incombustible Transiberiano.

Ví­a”EFE”