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Tecnología

Estudio demostró que Google es imprescindible para los cientí­ficos chinos

Foto: archivo

Los ataques de piratas informáticos y un sofisticado sistema de censura mantienen al Gobierno chino y al servidor Google en un estado permanente de guerra frí­a, a pesar de que el popular motor de búsqueda es una herramienta indispensable para la comunidad cientí­fica del gigante asiático.

Así­ lo demuestra un informe divulgado por la revista Nature, en el que evalúa el grado de utilidad de Google para los cientí­ficos chinos y las consecuencias que tendrí­a la imposibilidad de acceder «al servidor y a sus otros productos».

Según el informe, más de un 75 por ciento de los encuestados dijeron que Google es su primera opción para buscar información relacionada con su objeto de investigación, mientras que un 80 por ciento lo utiliza para encontrar «estudios académicos».

Casi el 60 por ciento, añade el texto, recurre al buscador para encontrar información sobre nuevos descubrimientos y sobre trabajos de otros cientí­ficos, al tiempo que más de la mitad es usuario habitual de Google Académico.

Y hasta el 84 por ciento de los encuestados confirman que la pérdida de Google podrí­a perjudicar «de alguna manera o significativamente» su propio trabajo de investigación.

«Las conclusiones son bastante similares a las halladas en la mayorí­a de los paí­ses del mundo», explica David Bousfield, vicepresidente de Outsell, una empresa de Londres especializada en temas relacionados con las tecnologí­as de la información.

«Google y Google Académico se han convertido en una herramienta indispensable para los cientí­ficos», recalcó Bousfield.

En opinión de David Nicholas, experto en Internet, la actividad cientí­fica en China no se detendrá en seco sin Google, pero el servidor «sí­ ha transformado los hábitos de la comunidad académica en la búsqueda de información, su pérdida pondrí­a en riesgo la eficiencia de sus cientí­ficos».

El estudio cita a un cientí­fico chino que compara la actividad investigadora sin Google con la «vida sin electricidad».

Ví­a»EFE»