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Tecnología

Revisan sistemas electrónicos de los vehí­culos Toyota ante desperfectos mecánicos

En esta foto del 9 de febrero del 2010, un técnico en Massachusetts utiliza una computadora portátil para diagnosticar y reparar el sistema de frenos en un Toyota Prius. La serie de problemas con los autos Toyota ha llamado la atención sobre el uso de sistemas electrónicos en los vehí­culos (AP Foto/Steven Senne, archivo)

Las investigaciones sobre el origen de la crisis de Toyota han despertado la atención sobre todo lo que podrí­a funcionar mal en los sistemas electrónicos de los vehí­culos, ese creciente número de cables, sensores y chips que han cambiado profundamente al auto en la última década.

Aunque no se ha encontrado un circuito que parezca el responsable de los problemas con los autos Toyota, comienza a dibujarse una imagen, la cual muestra que la carrera de la industria automotriz por incorporar más avances tecnológicos en los vehí­culos ha rebasado a las pruebas de control de calidad y a las iniciativas de los reguladores.

Y ello es preocupante no sólo para los dueños de autos Toyota, sino para quienes conducen cualquier vehí­culo moderno que es esencialmente una computadora sobre ruedas.

Toyota insiste en que los electrónicos no incidieron en la aceleración súbita y accidental que ha derivado en su retiro colosal de productos del mercado, y nadie ha podido demostrar lo contrario.

Pero varios abogados, reguladores, ingenieros y polí­ticos no están listos para exonerar a los sistemas electrónicos.

Pero varios abogados, reguladores, ingenieros y polí­ticos no están listos para exonerar a los sistemas electrónicos.

La industria automotriz ha avanzado a paso veloz desde finales de la década de 1990, para reemplazar los cables mecánicos y otros dispositivos con computadoras que controlan desde los frenos hasta los pedales y la dirección. Las empresas del sector señalan que los electrónicos han hecho más seguros los vehí­culos, con dispositivos tales como las bolsas de aire y los frenos antibloqueo. Ello también habrí­a hecho a los vehí­culos más eficientes en el consumo de combustible, más limpios y habitualmente más fiables.

Pero las cosas pueden salir mal, y el diagnóstico de los problemas es complicado.

Las fallas pueden incluir desperfectos en los programas informáticos, circuitos que reciben estí­mulos accidentales de la interferencia eléctrica y cortocircuitos causados por rebabas de la soldadura. Puede haber uno o más de estos problemas, y además debe tomarse en cuenta los factores ambientales que pueden causar una falla —la humedad en el camino, por ejemplo_.

La antigí¼edad del vehí­culo puede incidir también.

“Es como buscar una aguja en un pajar”, dijo Raj Rajkumar, profesor de ingenierí­a eléctrica e informática de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh. “Es muy difí­cil reproducir esto. El problema ocurre, uno revisa y no lo encuentra. Lo normal es atribuir algo al conductor y dejarlo pasar”.

Eso fue lo que Toyota hizo al comienzo.

Los conductores se quejaron de que sus vehí­culos aceleraban en forma descontrolada, aún sin pisar el pedal

Los conductores se quejaron de que sus vehí­culos aceleraban en forma descontrolada, aún sin pisar el pedal, pero las quejas fueron desestimadas largamente por Toyota, por sus distribuidores y por los reguladores del gobierno, que atribuyeron la situación a problemas mecánicos o a que los conductores pisaban el acelerador por error.

Toyota, que hasta fechas recientes tení­a la reputación de una empresa que ofrecí­a productos vanguardistas y de alta calidad, comenzó a reemplazar los aceleradores mecánicos por otros eléctricos en el 2002, con el Camry. Desde el 2007, todos sus modelos han estado equipados con el pedal de alta tecnologí­a.

Un análisis de las quejas por parte de la firma investigadora de seguridad automotriz Quality Control Systems (NHTSA, por sus siglas en inglés), encontró que el número de quejas de velocidad recibidas por la Agencia de Seguridad del Tránsito en las Autopistas se triplicó desde el lanzamiento de los pedales electrónicos.

La NHTSE señala que 34 personas han muerto por colisiones derivadas de la aceleración repentina en vehí­culos Toyota desde el 2000.

Pero el asunto no recibió mucha atención de Toyota sino hasta que un agente de la Patrulla de Caminos de California y tres familiares murieron cuando su Lexus arrendado aceleró sin control y se estrelló contra otros vehí­culos cerca de San Diego. El choque del 28 de agosto recibió amplia cobertura en la prensa.

Copyright 2010 The Associated Press.