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Tecnología

Pioneros del genoma creen que su implicación en la medicina ha sido modesta

J.Craig Venter y Francis Collins, los pioneros que descifraron el primer borrador de la secuencia del genoma humano, coinciden en que las implicaciones a corto plazo de este descubrimiento en la medicina genética han sido menores de lo que se esperaba.

Así­ lo afirman en sendos artí­culos en la última edición de la revista Nature, que celebra el décimo aniversario del genoma humano, un hito cientí­fico que se presentó en la Casa Blanca el 26 de junio de 2000 cuando era presidente de EEUU Bill Clinton.

Collins indica que sólo se han identificado hasta el momento un pequeño porcentaje de la heritabilidad -grado en el que la variación fenotí­pica es determinada por la variación genética- de las enfermedades más comunes.

En biologí­a, el fenotipo es la expresión del genotipo determinado por su ambiente.

Los conocimientos sobre el genoma se han trasladado al campo de la zoologí­a y ya se conocen las secuencias completas de más de 2.000 especies no humanas.

Debido a los ligeros avances logrados en medicina, la capacidad de hacer predicciones fiables sobre la propensión de ciertos individuos a desarrollar determinadas enfermedades es todaví­a limitada, reconoce Collins.

“Esta dinámica va a cambiar en los próximos cinco años”, agrega el hoy director de los Institutos Nacionales de la Salud de EEUU, que fue director del Instituto Nacional de Investigación del Genoma entre 1993 y 2008.

No obstante, Collins admite que sí­ ha habido logros como el desarrollo de medicamentos más efectivos contra el cáncer y de pruebas genéticas que permiten predecir si enfermas de cáncer de mama necesitarán quimioterapia.

También se han identificado los principales factores de riesgo de la degeneración macular.

Por su parte Venter, que puso en marcha el Proyecto Genoma Humano en 1999, hace hincapié en que descubrir qué genes heredamos de cada uno de nuestros padres es “crucial” para entender la relación entre heritabilidad, función genética y nuestra predisposición a algunas enfermedades.

Según Venter, el próximo reto debe ser el estudio del fenotipo ya que revelará la relación entre la variación genética entre humanos y su fisiologí­a y enfermedades, para lo que se necesitará comparar el genotipo de miles de humanos con datos del fenotipo.

Collins apunta a otro desafí­o: el desarrollo de terapias especí­ficas a partir del estudio genético del individuo, basadas en el entendimiento molecular de la patogénesis, que es el origen y evolución de una enfermedad con todos los factores involucrados en ella.

Pese a los “modestos” avances en el campo de la medicina, ambos cientí­ficos reconocen que el genoma sí­ que ha tenido un profundo impacto en el progreso cientí­fico ya que, gracias a la combinación de las nuevas tecnologí­as y del libre acceso a las bases de datos del genoma, se han podido realizar descubrimientos mucho más rápido.

En junio de 2000, cuando se anunció el primer borrador de la secuencia del genoma, se conocí­an 8.000 millones de pares de bases, que han pasado diez años después a alcanzar la cifra de 280.000 millones.

Además, los conocimientos sobre el genoma se han trasladado al campo de la zoologí­a y ya se conocen las secuencias completas de más de 2.000 especies no humanas.

El próximo año, un equipo cientí­fico pondrá en marcha el proyecto “1000 Genomes”, que tratará de reunir las secuencias genéticas de más de mil individuos con antepasados procedentes de diferentes puntos del mundo.

Con todos los retos planteados por el genoma que los hombres de ciencia tienen en este momento sobre la mesa, Venter concluye que “la revolución del genoma no ha hecho más que empezar”.

Ví­a “EFE”