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Tecnología

Bautizan en Alemania la nave más grande del mundo propulsada con energí­a solar

Foto:Archivo

El “PlanetSolar”, la nave más grande del mundo propulsada exclusivamente con energí­a solar, fue bautizado hoy en la ciudad de Kiel (norte de Alemania), en una ceremonia que sirvió de preludio a las pruebas de navegación antes de que este catamarán emprenda un viaje alrededor del mundo.

Con 31 metros de largo por 15 de ancho y una superficie fotovoltaica de 500 metros cuadrados, el “PlanetSolar” es la primera embarcación que se ha construido con estas caracterí­sticas y con la que se quiere demostrar las posibilidades de las energí­as renovables.

Una vez acabada su construcción y tras unos meses de retraso, hoy ha sido el dí­a de la botadura y desde poco después del mediodí­a la nave flota sobre el agua, lista para que comiencen las pruebas técnicas que llevarán a cabo los especialistas de la compañí­a “Sun Power Corporation”, creadores del proyecto.

Desarrollado por un equipo internacional de ingenieros, fí­sicos y constructores navales, la energí­a para navegar la obtendrá a partir de unas 38.000 placas solares, que presentarán una eficiencia de, al menos, el 22 por ciento, la más alta de las que se comercializan, según fuentes de la compañí­a.

Se espera que este catamarán se convierta en el barco solar que cruce en menos tiempo el océano Atlántico y el primero que navegue tanto por el Pací­fico como por el índico.

La cubierta del barco cuenta con un espacio de 500 metros cuadrados de placas solares fotovoltaicas, conectadas a baterí­as que pesan 13 toneladas, casi un cuarto del peso total de la embarcación, que asciende a 60 toneladas.

Se espera que este catamarán se convierta en el barco solar que cruce en menos tiempo el océano Atlántico y el primero que navegue tanto por el Pací­fico como por el índico.

La empresa alemana GAIA ha desarrollado las baterí­as de la nave, que pueden acumular hasta 1,3 megavatios de energí­a bajo cubierta, lo que permitirá al barco navegar en la oscuridad o en medio de una tormenta.

Diseñado por el ingeniero neozelandés Craig Loomes, el catamarán lleva dos patines-flotador hidrodinámicos que van unidos por cuatro patas a su casco, todo ello construido en carbono ligero para limitar su peso al máximo.

Dotado de dos hélices de carbono el doble de grandes de lo normal para una nave de su tamaño y que harán también la función de timón, el catamarán es propulsado por cuatro motores eléctricos con una potencia de 176 kilovatios, aunque con un consumo ideal de sólo 20 kilovatios por hora.

A principios del próximo año, el “PlanetSolar” emprenderá un viaje por el mundo que le llevará a atracar en Hamburgo y en las cercaní­as de Londres y Parí­s en Europa, así­ como en Nueva York, San Francisco, Singapur o Abu Dhabi.

Durante las escalas, el barco podrá ser visitado por el público para que la gente pueda conocer de primera mano cómo fue construido y recibir información la energí­a solar.

El “PlanetSolar”, cuyo coste final no ha sido revelado, podrá navegar a una velocidad media de unos 8 nudos, 15 kilómetros por hora aproximadamente.

El escalador suizo Raphaí«l Domjan, quien ideó este proyecto ecológico, será el capitán del barco que recorrerá, durante 140 dí­as, unos 40.000 kilómetros alrededor del mundo con esta embarcación.

En la travesí­a le acompañará el aventurero francés Gérard d’Aboville, el primer hombre que cruzó el Atlántico en 1980 con un bote de remos, aventura que repitió posteriormente en el Océano Pací­fico.

Domjan manifestó su emoción “al ver que el barco solar se habí­a convertido en una realidad gracias a los avances de la ciencia y de la técnica”, según dijo.

Durante la travesí­a, los dos tripulantes intentarán navegar el máximo tiempo posible por la lí­nea ideal del Ecuador, con el fin de aprovechar al máximo la energí­a del sol.

El viaje, que comenzará en abril de 2011, les llevará de este a oeste con la ambición simbólica de “dar pasos hacia un mundo mejor” y evidenciando la necesidad de “desarrollar alternativas a las fuentes de energí­a fósiles, que son limitadas y tienen un impacto negativo para el medio ambiente”.

Ví­a “EFE”