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El hombre o un gran cambio medioambiental pudo acabar con los últimos mamuts

Colmillo de un mamut en una cabaña de la isla de Wrangel (Rusia). La última población de mamuts, que habitó hasta hace 3.600 años la isla siberiana de Wrangel, desapareció probablemente debido a la llegada del hombre o a un cambio medioambiental brusco. Es la conclusión de un estudio de la universidad de Estocolmo, publicado hoy por la revista «Proceedings of the Royal Society B», cuyo objetivo es entender «cómo y por qué se extinguen las poblaciones», dijo a EFE Veronica Nyström, una de sus autoras.

La última población de mamuts, que habitó hasta hace 3.600 años la isla siberiana de Wrangel, desapareció probablemente debido a la llegada del hombre o a un cambio medioambiental brusco.

Es la conclusión de un estudio de la universidad de Estocolmo, publicado hoy por la revista «Proceedings of the Royal Society B», cuyo objetivo es entender «cómo y por qué se extinguen las poblaciones», dijo a Efe Veronica Nyström, una de sus autoras.

Mientras la mayor parte de la población de mamuts desapareció durante la transición del Pleistoceno al Holoceno (hace entre 12.000 y 10.000 años), algunos lograron sobrevivir 5.000 años más en una isla del cí­rculo polar ártico llamada Wrangel.

«La variación genética fue relativamente elevada entre los mamuts cerca del momento de su desaparición, lo que indica que esa población era bastante amplia y estable justo antes»

La isla de Wrangel era parte de la zona occidental de Beringia, una masa de tierra que conectaba América y Asia durante las fases glaciales del Pleistoceno, y quedó separada del bloque continental hace unos 9.000 años debido al aumento del nivel del mar.

Ese aislamiento fue el que salvó a los mamuts de Wrangel, pero el misterio para Nyström y sus colegas era el por qué se extinguieron 5.400 años después.

Para resolverlo, los cientí­ficos analizaron el ADN mitocondrial de los fósiles de varios mamuts a partir de un proceso de datación por radiocarbono, una técnica altamente fiable para conocer la edad de muestras orgánicas con menos de 60.000 años.

Todo ello con el fin de conocer el nivel de variación genética dentro de la población de mamuts que, según aclaró Nyström, «es indicativo del tamaño de esa población o del número de ejemplares que la integraban».

Así­ comprobaron que «la variación genética fue relativamente elevada entre los mamuts cerca del momento de su desaparición, lo que indica que esa población era bastante amplia y estable justo antes».

«Por tanto, la población de mamuts se extinguió probablemente como consecuencia de un evento repentino, por ejemplo la llegada de los humanos o un brusco cambio medioambiental», concluyó la zoóloga.

Como aclaración, Nyström explicó que, por el contrario, «una pérdida gradual de variación genética habrí­a indicado una disminución progresiva de la población debido a la falta de comida en la isla» o a circunstancias similares.

Los cientí­ficos también se percataron de un vací­o importante de muestras de mamuts entre hace 12.000 y 9.000 años, lo que revela la ausencia o escasa población de esa especie durante un perí­odo de 3.000 años.

«Querí­amos ver si el vací­o descubierto en el registro fósil era real o sólo una consecuencia del muestreo», dijo Nyström.

Según la cientí­fica, mediante los análisis de ADN «supimos que ese vací­o representaba un evento demográfico en la población de mamuts de la isla».

Sin embargo, señaló que no se ha podido determinar si se debió a una extinción seguida de una recolonización en ese área o a una reducción temporal en la densidad de la población.

Ví­a «EFE»