X

Tecnología

El libro sigue siendo importante ante los nuevos artilugios electrónicos

Foto: Un libro de encuadernación renacentista del Museo Nacional De España-Handout/DPA

Su papel sigue siendo importante, pese a los nuevos actores. Y no se trata sólo del valor material de los libros, medido en ganancias y pérdidas económicas por los editores, sino también del propio material que los sustenta. Aunque los formatos electrónicos avanzan a ritmo trepidante, el libro por excelencia sigue siendo de papel.

Foto: Un lector de libro electrónico Papyre 5,1, con pantalla de 5 pulgadas y una memoria de 350 MG, perteneciente al Museo Nacional De España-Handout/DPA

Mientras artilugios como los e-books o el flamante iPad de Apple causan furor, la Biblioteca Nacional española rememora estos dí­as en una amplia exposición la historia del que es posiblemente el objeto cultural más influyente de la humanidad. Ha “llegado el momento de reflexionar sobre la historia material del libro”, señala la presentación del itinerario que atraviesa los hitos del documento escrito en papiros, pergaminos o papel, y que empieza de forma intencionada en abril.

“Era un mes lógico”, dice la jefa de Servicios del Museo de la Biblioteca Nacional y organizadora de la muestra, Gema Hernández Carralón, en alusión al Dí­a Mundial del Libro el 23 de abril. Conscientes del formidable acervo de la tradición libresca, los organizadores no buscan la usual contraposición entre las bondades del soporte fí­sico y el digital. Se trata, más bien, de subrayar la condición del libro como predecesor e inspiración de todo y de todos. Como punto de partida.

¿El hipertexto, por ejemplo? La novela “Rayuela” del argentino Julio Cortázar, publicada en 1963 mucho antes de la irrupción de lo digital y los hiperlinks, puede ser considerada como una “precursora”, apunta el folleto de la exposición. Porque el lector del libro de “estructura no lineal” puede “elegir en qué orden adentrarse en el relato”.

La tradición del libro abarca numerosas facetas, que permiten tanto encontrar un paralelo para las llamadas “pop-up” del universo digital las ventanas del navegador en Internet que se abren de forma automática, como descubrir los antiguos palimpsestos, aquellos pergaminos con textos superpuestos por su uso consecutivo para distintos escritos.

“Hay un peso cultural importante”, apunta Hernández. Los formatos nuevos adaptan del libro por ejemplo la “forma de la composición, la terminologí­a, la forma de colocar las notas a pie de página”.

Otro hito de la civilización occidental presente en el itinerario y estrechamente ligado a la historia de la escritura es la imprenta. El invento de Johannes Gutenberg para producir libros en masa acabó a la vez con un venerado oficio medieval, el del copista.

La impresión mecanizada puso punto final a la inconmensurable labor de copiar libros manualmente y página a página a lo largo de meses, uno tras otro. En ese marco, la muestra reúne códices pergeñados a mano a la vez que incunables, los aparatosos ejemplares de las primeras décadas de la imprenta. Y modernas ediciones de bolsillo. El cí­rculo se cierra en las actuales ediciones paralelas en CD-ROM de varios periódicos, pasando por la fulgurante aparición del cómic en la cultura de masas del siglo XX.

El itinerario cuenta con “piezas como las que tenemos todos en casa y piezas únicas”, señala Hernández. Unos 30 objetos en total, entre pergaminos, libros xilográficos, códices o soportes digitales.

La muestra en la Sala de las Musas de la biblioteca madrileña “está dirigida a todo tipo de público”, dice también la directora. Las actividades previstas en la exposición “Del códice al libro electrónico”, que se extiende en parte hasta el 3 de octubre, incluyen conferencias, visitas guiadas y talleres escolares.

Aún parece ser temprano para determinar cuál será el papel concreto del libro clásico en la era digital. Es “una tarea de adivino”, asegura Hernández. Lo más probable es “una convivencia entre ambos soportes”, añade. Aunque “pervivirán muchas cosas del papel”. No sólo de su textura, sino también de su importancia cultural.

Por Isaac Risco
DPA

Foto:Una biblia A.T.Ester Hebreo del siglo XVIII-XIX, pergamino en un rollo de cilindro de plata labrada, perteneciente al Museo Nacional De España-Handout/DPA