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Tecnología

DPA: ¿Quién necesita hoy una expo?

Foto:La mascota Haibao da la bienvenida a los visitantes de la Expo. Picture-Alliance/Christian Ender.

En la era de la comunicación inmediata a través de Internet, una Exposición Universal es, en realidad, un anacronismo.

Además, en el aspecto del desarrollo sostenible la Expo supone una contradicción en sí­ misma, pues a su término los pabellones son desmontados y el balance ecológico es visiblemente negativo. Por tanto, no sorprende que tales eventos sean altamente controvertidos.

Ahora, con la metrópolis china de Shanghai como anfitriona, unos 250 paí­ses y organizaciones participantes invierten miles de millones en un espectáculo gigantesco que habrá acabado al cabo de seis meses.

Pero el portavoz de la Expo Shanghai 2010, Xu Wei, se defiende:”La Expo es como un aula gigante del colegio. Traemos aquí­ a la gente para que se lleven algo consigo”.

“Better City, Better Life” (una ciudad mejor, una vida mejor) es el tema de esta edición de la Expo,
que cuenta con más participantes que nunca. Quizá sea porque el gran mercado emergente chino atrae. Desde siempre, estos eventos han cuidado el mito del progreso, que florece especialmente en China, y se consideran presentaciones nacionales.

Con una historia que se remonta más de 150 años, las Exposiciones Universales mostraban en sus comienzos sobre todo avances técnicos e inventos. Así­, la Expo 1889 de Parí­s no sólo enseñó al mundo el gramófono, sino que también trajo consigo la Torre Eiffel. De manera similar, el Atomium se convirtió en 1958 en sí­mbolo de Bruselas.

Hubo que esperar hasta 1967, en Montreal, para que el hombre ocupara por vez primera un lugar central
. La creciente destrucción del medio ambiente exigí­a soluciones para que el hombre pudiera hacer un mejor uso de la tecnologí­a pero combatiendo los peligros de la modernidad industrial.

“Las exposiciones mundiales tienen una larga historia, han tratado de llevar los logros nacionales a otros paí­ses, pero hoy en dí­a tenemos Internet, por lo que la Expo no aporta tanto como aportaba hace 100 años”

“Las exposiciones mundiales tienen una larga historia, han tratado de llevar los logros nacionales a otros paí­ses, pero hoy en dí­a tenemos Internet, por lo que la Expo no aporta tanto como aportaba hace 100 años”, opina el famoso bloguero chino Michael Anti. No obstante, como muchos de sus compatriotas no pueden permitirse viajar al extranjero, la Expo sigue siendo”interesante, significativa y útil” para los chinos.

“Naturalmente que Internet acerca más a las personas”, reconoce el portavoz de la Expo Xu Wei.”Pero Internet también las aí­sla”. El contacto personal es importante,”por eso aún crece el significado de la Expo”, sostiene. El mejor argumento para la Expo, no obstante, parecen ser los 70 millones de visitantes que se esperan en Shanghai, más que nunca antes.

Para el abogado Teng Biao, la Expo es un poco como los Juegos Olí­mpicos de 2008 en Pekí­n:”Es una buena oportunidad para que China se comunique con el mundo”. Y el desarrollo sostenible de las ciudades es importante.”Pero si queremos hacer esto realidad, es necesario pensar también en reformas sociales”, afirma Teng. Para eso se necesita transparencia, y los millonarios gastos de Shanghai para la Expo no son accesibles.”¿Si vale o no la pena? Serí­a importante tener en cuenta si el contribuyente aprueba cómo se emplea su dinero.”

Para los intelectuales chinos, que los pabellones deban ser retirados tras seis meses de exposición, tal y como establecen las reglas de la Oficina Internacional de Exposiciones en Parí­s, es malgastar el dinero. En cambio, el portavoz de la Expo Shanghai defiende esta práctica:”Si los pabellones permanecieran, se malgastarí­a aún más dinero, mucho más, pues los costes de mantenimiento son altí­simos”.


Ví­a”DPA”

Foto: . El Atomium se convirtió en 1958 en sí­mbolo de Bruselas. Picture-Alliance/OKAPIA KG, Alemania.