Campaña electoral e Internet

Quise dedicarle a este tema un artí­culo porque vivimos en una sociedad modernizada y global que emplea un importante y envolvente medio de comunicación como lo es la Internet. En la polí­tica del futuro, como nos lo recuerda Dick Morris, entraremos en una era de democracia Jeffersoniana pura (democracia directa), donde las asambleas de ciudadanos por la Internet se realizarán diaria o semanalmente y les comunicarán a los funcionarios electos las grandes decisiones sobre temas importantes.

Cabe suponer que semejante ejercicio influirá de manera determinante en las decisiones de los actores polí­ticos. Esto porque el flujo, el alcance y la amplitud de las informaciones por la Internet superan a las de las encuestas. En una encuesta, los actores polí­ticos pueden informarse qué piensan sus electores sobre un tema determinado, información que pueden tomar o rechazar, esperando que el tema no afecte los resultados del dí­a de la elección. Pero no se atreverí­an a ignorar una votación en la red en la cual los electores estén conscientes de haber participado, de conocer los resultados y, eventualmente, monitorear el comportamiento de los actores polí­ticos referente al tema.

Esta moderna herramienta es una nueva forma de comunicación entre los ciudadanos globales, debido a su ámbito planetario. Promueve nuevas maneras de intercambio de información y de hacer vida polí­tica en los pueblos, al tiempo que está llamada a jugar un papel imprescindible en la manera de hacer campañas polí­ticas. La Internet ofrece un sin fin de posibilidades para la organización polí­tica, desde la comunicación por correo directo del candidato hacia los electores y viceversa, hasta fortalecer la comunicación interna de la estructura organizacional de la campaña. De esta manera se permite, de forma directa, informar, opinar, interrogar, sugerir y hasta cuestionar las acciones del candidato. Todo eso puede hacerse a costos mí­nimos, en comparación con los costos asociados a los canales de comunicación tradicionales. Es sin duda un medio mucho más directo y personalizado, de doble ví­a, a pesar de su restringido acceso y al hecho de que, todaví­a hoy, mucha gente padece el denominado “analfabetismo informático”, que hace que muchas personas no sepan ni siquiera prender una computadora.

Existen muchos casos de la Internet usada como herramienta polí­tica. El mejicano ejército Zapatista puso a circular por el mundo un manifiesto en el que acusó a su gobierno de practicar torturas. Durante el asalto de la residencia del embajador japonés en Lima, el grupo terrorista peruano Tupac Amaru publicó, por este medio, su periódico cibernético, para dar a conocer sus principios ideológicos y solicitar sus demandas.

Son muchos los polí­ticos que crean su propia página web para proyectar por este medio sus ideas, sus ofertas y su trayectoria de vida. Es importante advertir que, como este sistema es completamente abierto, cualquier persona u oponente podrí­a tener acceso a él, poniendo en circulación mensajes negativos en su contra. La Internet resulta un medio barato, fácil y moderno de hacer guerra sucia. Los rumores se desplazan a la velocidad de la luz, tejiendo una inmensa red de telaraña que podrí­a inmovilizarnos y sacarnos del juego antes de tiempo.

Finalmente, la clave, al usar nueva tecnologí­a en una campaña electoral, consiste en tomarse el tiempo necesario para evaluar el impacto polí­tico que ella proporciona. Hace falta un polí­tico o asesor habilidoso que identifique el alcance de la nueva herramienta de comunicación y la aproveche de forma exitosa.

La Campaña Electoral en la Era de la Globalización
Santiago Rodrí­guez – Notitarde (Venezuela)