Lí­o por Internet inalámbrico en E.U.

La masificación del servicio de Internet inalámbrico en EE.UU. ha generado más problemas de lo esperado. El cruce de señales y la adaptación de las compañí­as, son los principales inconvenientes. “The Wall Street Journal” dedica hoy un reportaje al tema.

El esfuerzo para cubrir ciudades de Estados Unidos con acceso a Internet inalámbrico está empezando a moverse desde la sala de diseño a la vida real. Pero no sin decenas de idas y vueltas en el camino. «Es un poco ensayo y error», dice Jerry Sullivan, director general y operativo de MobilePro Corp., una compañí­a que está construyendo sistemas en varias comunidades del estado de Arizona y en áreas de Ohio, Texas, Colorado y Massachussets.

Los desafí­os para el Wi-fi municipal van desde los problemas técnicos, como hacer que las señales entren y salgan de las casas, a las complicaciones de lidiar con la polí­tica local.

Actualmente existe un debate en EE.UU. sobre si estas redes deberí­an ser estatales y gratuitas o privadas y operadas con fines de lucro por empresas como EarthLink Inc. y AT&T Inc.

Por ahora, casi todos los gobiernos municipales optan por una solución intermedia: compañí­as privadas construyen y operan las redes y ofrecen una combinación de servicios gratuitos y pagados.

Buena parte de las redes municipales todaví­a está en sus primeros pasos, entregando servicios en pequeñas áreas para evaluar la respuesta de los usuarios.

Pero algunas comunidades, como Tempe, en Arizona, y St. Cloud, en Florida, tienen sistemas en funcionamiento que prueban que este tipo de proyectos puede ser exitoso. A seis meses del lanzamiento de la red de banda ancha en St. Cloud, el 77% de los residentes de la ciudad ha abierto cuentas de suscripción, dice Jonathan Baltuch, presidente de Marketing Resources Inc., una consultora de marketing que asesoró a la ciudad en el proyecto.

Alrededor del 38% de aquellos que se han suscrito no tení­a antes acceso a Internet, o tení­a el lento acceso telefónico, dice Baltuch. La ciudad ve el sistema gratuito como una herramienta vital de desarrollo económico, agrega. }

Más de 300 ciudades, incluyendo Filadelfia, San Francisco y Portland, en Oregon, tienen o están planeando proyectos de Internet inalámbrica, según MuniWireless. com, un sitio Web dedicado al tema.

Alrededor de 100 comunidades tienen proyectos lo suficientemente avanzados para proveer al menos un servicio parcial a los consumidores, según la página Web. «No hay manera de frenar el impulso de esta tendencia en los próximos años», dice Greg Richardson, socio director de Civitium LLC, una consultora que ha asesorado a las ciudades de Filadelfia y San Francisco en los proyectos inalámbricos.

A medida que más redes entran en funcionamiento, «2007 será el año en el que finalmente veremos resultados medibles». Antes, sin embargo, hay algunos obstáculos que sortear. Sólo la negociación del contrato puede tomar entres seis y ocho meses, dice Richarson. Aquí­ es cuando la polí­tica local se impone, dando el marco de referencia para el acuerdo.

A menudo, el mayor problema es la cuestión de los precios. Los gobiernos locales quieren que la gente tenga el mayor acceso gratuito posible. El debate se está resolviendo de muchas maneras. En algunas ciudades, las compañí­as que construyen las redes ofrecen un servicio gratuito financiado con publicidad y que funciona a una velocidad más lenta pero suficiente para el uso básico de la Web. Los que quieren un servicio más rápido deben pagar por él. Los precios van desde US$5 por un par de horas a US$30 mensuales por el uso irrestricto. Algunos proyectos, como el de Filadelfia, ofrecen descuentos en el servicio rápido para residentes de bajos ingresos.

Algunas compañí­as ofrecen acceso gratuito en ciertas áreas públicas. Una vez que el contrato está firmado, instalar la red tiene sus propios desafí­os.

Las redes Wi-Fi locales se basan en centenares de pequeños transmisores de radio, pegados a postes de luz, edificios y estructuras, que emiten Internet hacia las computadoras de los usuarios y reciben sus señales.

«Les dimos (a MobilePro) seis meses para construirla», dice David Heck, director de tecnologí­a de Tempe. «Debimos haberles dado 12. De esa manera, podrí­an haberlo perfeccionado».

En Filadelfia, EarthLink está lidiando con las complejidades de reducir la «brecha digital», la diferencia de acceso a la tecnologí­a entre las personas de bajos y altos ingresos. El sistema que está construyendo la compañí­a incluye acceso ilimitado por US$10 para usuarios de bajos ingresos.

Las redes construidas por compañí­as pequeñas como MobilePro o tradicionales como EarthLink o Google Inc., que están trabajando juntas en San Francisco, son el más reciente artí­culo de una lista de desafí­os al dominio de las telefónicas tradicionales.

AT&T y Verizon Communications Inc. han presionado fuertemente contra los primeros proyectos municipales, a los que acusaban de ser una competencia desleal y subsidiada. Pero hace dos meses AT&T decidió ingresar al negocio por su cuenta y anunció su primer cliente: Springfield, en IIlinois.

Shawn Young
The Wall Street Journal