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Tecnología

Manhut 2: el video juego de la polémica


La prohibición de venta del videojuego Manhunt 2 en varios paí­ses por la violencia de sus escenas ha generado todo tipo de informaciones. Algunas se quedan en el tópico de los videojuegos violentos. Otras, más interesantes para el público mí­nimamente introducido en los juegos y en la polémica abierta al respecto, recuerdan que se trata de un videojuego dirigido a los mayores de edad y cuyos contenidos no difieren sustancialmente de los de pelí­culas como Hostel 2,por citar una reciente.

En el escenario de los videojuegos, con una mayorí­a de usuarios adultos, surgen preguntas sobre si socialmente se ha entendido este cambio de público y si usuarios y padres confí­an en las indicaciones de edad y contenidos que llevan los juegos.

Reino Unido es el paí­s que ha abierto la caja de los truenos, prohibiendo la venta del juego, una medida que no se habí­a tomado allí­ desde Carmageddon,un juego aparecido hace ya una década en el que se sumaban puntos cuando se atropellaban transeúntes con un coche. Australia, Irlanda e Italia también han decidido adoptar medidas similares. Y Estados Unidos ha decidido dejar Manhunt 2 exclusivamente para los jugadores adultos.

Las prohibiciones directas son polémicas para un producto dirigido a los mayores de 18 años. La postura norteamericana utiliza el argumento económico. Allí­ el lí­mite habitual para estos productos son los 17 años, y un juego etiquetado «Adults Only» (sólo adultos) tiene muchas dificultades para su comercialización masiva.

Y más si, como es el caso en Manhunt 2, está dirigido a plataformas de gran consumo: Wii, PS2 y PSP. El resultado: en Estados Unidos, Nintendo y Sony han rechazado el juego para las citadas consolas.

Es relevante este aspecto. Si Take Two Interactive, la compañí­a responsable del juego, hubiese dirigido Manhunt 2 a consolas como la Xbox 360 o la PS3, más orientadas al público adulto, probablemente la repercusión habrí­a sido menor y el criterio de clasificación aplicado, otro. Además, Take Two Interactive es una firma con mala fama, gracias a tí­tulos como Grand Theft Auto (la historia de un gángster en cuya versión para PC se descubrieron escenas ocultas de sexo); Bully,sobre el acoso escolar; o el primer Manhunt,que ya fue polémico hace cuatro años.

Tras descartar la opción de lanzar Manhunt 2 únicamente en aquellos paí­ses en los que no ha sido vetado (entre ellos España), Take Two Interactive ha retardado su lanzamiento general y está estudiando si reduce el nivel de violencia del juego o apela a las autoridades de los paí­ses más duros para conseguir una calificación más benevolente. Lo primero tiene un coste minimo de un millón de euros; lo segundo, si no lo consigue pese a las modificaciones. puede conllevarle pérdidas económicas importantes, siempre que todo este revuelo no acabe significando publicidad y ventas extras.

¿Qué tiene el juego para haber provocado todo este debate? La historia habla de un desquiciado que se escapa del psiquiátrico y busca los sórdidos lugares en los que fue torturado y vejado para asesinar cruelmente a todo aquel que se le pone por delante. Suena fuerte, pero hay un montón de juegos y filmes con planteamientos equiparables y que no han tenido problemas. Según David Cooke, director del British Board of Film Classification, el organismo británico que lo ha prohibido, «En Manhunt 2 hay un sadismo sostenido y acumulativo en la manera en que los asesinatos son cometidos y están alentados por el juego». Por su parte, Strauss Zelnick, presidente de Take Two Interactive, considera que «padres y consumidores deberí­an ser capaces de tomar sus propias decisiones a la hora de comprar o descartar el juego. Yo he podido ver Manhunt 2,otros no podrán ni siquiera verlo, y puedo decir que encaja perfectamente dentro del género de horror que se pretendí­a».

Juegos no sólo de niños

Ambos pueden resultar convincentes en sus explicaciones. Pero tal vez lo interesante, en este punto, es saber si existe uniformidad y coherencia en la manera de tratar y clasificar, por ejemplo, pelí­culas y videojuegos. Y si en el ámbito de los videojuegos pueden coexistir géneros y tí­tulos para diferentes públicos y edades, siempre que estén identificados. Cabe recordar que en Europa funciona desde el 2003 el sistema de clasificación PEGI, que divide los juegos por tramos de edad y aporta información con iconos sobre los contenidos.

Joaquí­n Pérez, director del Observatorio de los Videojuegos, vinculado a la Universidad Europea de Madrid, comenta así­ el caso a este diario: «Con los videojuegos se emplea un doble rasero. Filmes como Hostel 2 y juegos como Manhunt2 van destinados a un público adulto, formado por adeptos al género del psicothriller. La mayorí­a de edad debe ser válida en el cine y en los videojuegos, y la prohibición debe reservarse para casos muy extremos, ya que implica que algún organismo nos está negando la libertad para optar por un contenido».

Según Gonzalo Frasca, responsable del Ludology, un laboratorio sobre ocio y videojuegos en internet, «existe un doble baremo a la hora de tratar los videojuegos. Y la interactividad no es un argumento válido, porque las emociones y la participación existen de la misma forma cuando lees un libro o ves una pelí­cula. Hay una dificultad cultural para entender que algunos videojuegos ya no son para niños y que, pese a ello, pueden estar disponibles en el mercado o incluso en la misma tienda. Esto pasa con el cine en los videoclubs, donde conviven tí­tulos infantiles y filmes porno. Y el publico lo acepta».

Violencia y censura en el mundo del videojuego
í€lex Barnet – La Vanguardia, España