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Tecnología

Lluvia de demandas por este tipo de fotos


El número de personas anónimas que ha decidido presentar demandas por la publicación de su imagen en Internet sin su consentimiento está aumentando cada año, según señaló la responsable del Departamento de Tecnologí­as del despacho de abogados Legalia de Oviedo (España), Natalia Muñiz Casanova.

La experta asoció la proliferación de acciones de este tipo a la situación generado evolución tecnológica que permite hoy la captación y difusión rápida de imágenes de ví­deo y audio, así­ como el gran número de portales que acumulan archivos.

Las demandas tienen en la mayorí­a de los casos caracter civil, de forma que los interesados reclaman, en primer lugar, la cesación de la fotografí­a o imagen de su persona del sitio web. En la mayorí­a de los casos, la persona se descubre en Internet en una fotografí­a de playa, o en algún ví­deo en el conocido portal Youtube.

Los que han percibido un “perjuicio moral” con la publicación también podrí­an pedir un indemnización económica a los responsables de haber subido el material a la red.

Los casos pueden aumentar en las habituales fotografí­as de playa del periodo estival, con los potentes sistemas de zoom de las máquinas actuales, o en fotografí­as o imágenes tomadas por la noche, en el tiempo de ocio.

En declaraciones a Europa Press, Muñiz Casanova recordó que la Constitución Española reconoce los derechos fundamentales al honor, la intimidad y la propia imagen y lo desarrolla en la Ley Orgánica 1/1982, de 5 mayo, de Protección Civil de los citados derechos.

Esta legislación otorga a la persona el derecho de impedir a un tercero la captación, reproducción y publicación de su imagen.

En concreto la Ley considera intromisiones ilegí­timas en el derecho a la propia imagen la captación, reproducción o publicación por fotografí­a, filmación u otro procedimiento, de la imagen de una persona en su vida privada o fuera de ella y la utilización de su nombre, voz o imagen para fines publicitarios, comerciales o de naturaleza análoga.

“Hay que tener en cuenta que no se considera que dicha intromisión sea ilegí­tima cuando el titular del derecho hubiese otorgado su consentimiento expreso”, señaló Muñiz Casanova, que añadió que este consentimiento no tiene que ser necesariamente escrito, ni a cambio de remuneración (puede por ejemplo deducirse de la simple actitud de posar), pero debe de hacerse una interpretación “muy restrictiva” del mismo ya que el consentimiento puede entenderse otorgado para tomar la foto pero no para la divulgación de la misma en una página web.

En consecuencia, según la abogada, el titular del derecho debe de consentir para cada acto distinto, es decir, captación, reproducción y publicación de las fotografí­as y para cada medio. “Yo puedo consentir que se me haga una foto, pero eso no significa que consienta que se publique en determinado medio”, añadió.

Añadió que sobre estas cuestiones hay numerosos casos resueltos por los Tribunales que en general se pronuncian en el sentido de que el consentimiento no abarca la generalidad de usos que se pueda hacer de las fotografí­as.

En conclusión, Muñiz Casanova, señaló que “no se puede tomar una foto de un tercero sin su consentimiento y menos publicarla en una página web“.

Cualquier persona que considere que se le ha causado un daño o un perjuicio en este sentido puede presentar así­ una demanda. No obstante, puede haber casos en los que las publicaciones de esas fotos puedan ir más lejos e incluso tener poder recurrir a la ví­a penal, en función de la utilización de esas imágenes, al introducir contenidos vejatorios o que sean constitutivos de injuria.

Muñiz Casanova recordó el caso de una joven cuya imagen fue publicada en una página web de contactos, con su número de teléfono incluido. La chica terminó presentando una demanda por injurias contra la persona que colgó la imagen.

La Vanguardia, Barcelona