Digg, democracia incontrolable en la red

Noticias24.- Hace pocos meses Kevin Rose, fundador de Digg.com, se enfrentó a la primera rebelión masiva de sus usuarios. Un hacker habí­a descubierto la clave que desencripta los discos HD-DVD y Blu-Ray, y la noticia pronto alcanzó la página principal de Digg.

A diferencia de otros sitios que ofrecen una selección personalizada de noticias, o bien una selección editorial, en Digg cada miembro tiene un voto, y sólo con los “votos democráticos” de los miembros pueden las noticias alcanzar la página principal. Una verdadera dictadura de las mayorí­as.

Tras las amenazas legales de una compañí­a (no identificada) que afirmaba que la publicación de la clave vulneraba su propiedad intelectual, Rose decidió eliminar los artí­culos que se referí­an a dicho descubrimiento.

Lo que siguió sólo puede calificarse de “revuelta digital”. Los usuarios se rebelaron contra los administradores de Digg, y todas y cada una de las noticias más “diggeadas” del dí­a contení­an la clave de desencripción. Rose tuvo que acatar, como buen gobernante, la decisión de la mayorí­a.

Kevin Rose, fundador y arquitecto jefe de Digg.com, comenzó el sitio de bookmarking social como una especie de experimento. A fines de los 90s, Rose abandonó la Universidad de Nevada en Las Vegas, donde habí­a estado estudiando Ciencias de la Computación, con el fin de perseguir la riqueza de los puntocom en San Francisco.

No tuvo suerte, a pesar de haber trabajado en una serie de startups. Sin embargo, consiguió un poco de vergonzosa fama como el presentador nerd del show The Screen Savers en TechTV.

Con Digg, Rose aspiraba a lograr algo más interesante e importante: combinar las ideas más disruptivas en networking social, bloggueo, sindicación y “crowdsourcing” (un sistema en el que, como en Wikipedia, la sabidurí­a agregada de un grupo de personas provee una “verdad aproximada”). Con ello querí­a construir un website en el que las preferencias democráticas de miles de usuarios crearan un movimiento constante de noticias clasificadas por su popularidad. En Digg, los usuarios enví­an historias, y si otros usuarios las disfrutan, pueden “diggearlas” (o alabarlas) o en caso contrario, enterrarlas (condenarlas).

Digg comenzó a estar en lí­nea en Diciembre de 2004. Demostró ser enormemente popular: en menos de tres años, se ha convertido en una de las fuerzas más poderosas en los medios digitales, dirigiendo a cientos de miles de lectores a una maravillosa variedad de historias dí­a a dí­a.

En castellano, existe un sitio similar llamado menéame, en el cual el voto positivo equivale a un “meneo”. Al igual que Digg, comenzó con una base de usuarios muy orientada a la tecnologí­a (mayoritariamente española), y posteriormente los usuarios ampliaron sus intereses para incluir muchos otros, pero especialmente la polí­tica.

Technology Review: La crí­tica más común a Digg es que lo que tiende a “desenterrarse” es a menudo muy superficial. ¿Son las historias populares que suben al tope de Digg las mejores historias?

Kevin Rose: Justo ahora, las tres historias en el tope de Digg son cómo tener sueños lúcidos, una nota sobre el iPhone y por qué un funcionario del gobierno de Reagan considera que el Presidente Bush deberí­a ser enjuiciado como criminal de guerra. Tenemos una mezcla de todo tipo de noticias en la página principal. En cualquier caso, los usuarios pueden personalizar sus páginas y si no les gusta la tecnologí­a o los chismes de farándula, pueden remover esas secciones, para no tener que verlas.

TR: En cierto sentido, Digg.com es un monumento a la sabidurí­a colectiva, pero me pregunto si alguna vez haz abierto Digg y te has sentido avergonzado, bien sea por las historias o por los comentarios sobre ellas.

KR: En realidad, no. Hay secciones que no leo, como la de deportes, pero cada dí­a hallo algo realmente interesante que nunca habrí­a encontrado en un medio tradicional. Un trocito de información que aparece en un blog poco conocido o un website del que nunca habí­a escuchado. Creo que si vas a CNN.com o msnbc.com, encontrarás las noticias que ya estás acostumbrado a leer. En Digg, nunca sabes que vas a encontrar.

TR: Siento curiosidad por lo que sientes acerca del poder de la comunidad de Digg. ¿Crees que se puede controlar? ¿Se puede dirigir de alguna manera?

KR: Se resiste a que la dirijan, eso es un hecho. Nosotros sólo construimos la plataforma, y depende de los usuarios el determinar qué quieren ver en la página frontal.

TR: ¿Significa eso que aunque quisieras controlar qué historias se elevan al top de Digg, tu comunidad de usuarios te lo harí­a imposible?

KR: Tras bastidores, lo que no ves cuando una historia es popular o controversial es que nuestros servidores se vuelven locos. Tienes cientos de miles de personas diggeando esas historias, comentando y posteando. No hay manera de ni siquiera escribir el código que pudiera seguirle el paso a eso.

TR: Las noticias aparecen y desaparecen en la principal de Digg con tremenda velocidad. ¿Se mueve Digg demasiado rápido para la mayorí­a de la gente, como para poder entender lo que está allí­ publicado?

KR: Tratamos de que no haya demasiada información fluyendo por el sistema. Constantemente mejoramos el algoritmo de promoción para asegurarnos de que Digg no se vuelva abrumador. Mientras crecemos, debemos ir elevando la barra de lo que se requiere para que una noticia alcance la principal. Una de las cosas en las que me estoy concentrando es en mejorar la experiencia de lo que no está en la principal. Ya es posible obtener recomendaciones de amigos, pero pronto el sistema comenzará a recomendarte historias que te puedes haber perdido o que podrí­as encontrar interesantes según lo que hayas diggeado en el pasado.

TR: Sufriste un pequeño escándalo recientemente, cuando se publicó la clave de encripción para la protección de derechos digitales de los discos de video de alta definición. Primero, por presiones de la industria, quitaste el post; luego, por presión de tus usuarios, lo volviste a poner. ¿Cuál es tu polí­tica?

KR: En cierto modo nos lo tomamos todo caso por caso. Si hay un enlace a una copia de Adobe Photoshop y se nos avisa, definitivamente lo quitaremos. Algunas cosas son violaciones obvias a nuestros términos de servicio, como la pornografí­a o el software pirateado. Pero cuando es un área gris, se pone difí­cil.

TR: Observadores de Digg dicen que sólo 100 usuarios son responsables de más de la mitad de las historias de la portada. Eso crea el potencial para abusar. ¿Cómo sabes cuando alguien está jugando con Digg? ¿Y qué pueden hacer para detenerlo?

KR: El sistema sabe. Nuestro trabajo es evolucionar la plataforma para que promueva noticias y videos a la principal, y que tengan una base diversa de gente diggeando. Tenemos que asegurarnos de que cada historia que llegue a la portada sea escogida por individuos que hubieran querido verla en portada, no por spammers tratando de promover sus propias historias.

TR: ¿Te sorprenderí­a saber que los editores no están convencidos acerca del tráfico que les manda Digg? Es difí­cil vendérselo a los anunciantes porque es impredecible y la calidad de la audiencia no se puede medir.

KR: Probablemente sea cierto. Me parece difí­cil pensar en Digg como fuente de tráfico, fue diseñado para compartir cosas con un grupo de amigos. Además, esta tendencia es mucho más grande que nosotros. Estamos viendo muchas diferentes fuentes de enormes cantidades de tráfico que se dirigen a los websites. Digg no es la única plataforma social que produce un serio desbarajuste en los servidores que resulta en un enorme pico y luego una caí­da. Si una historia es popular, se va a extender. A menudo vemos una reacción en cadena: una historia pega en del.icio.us, luego en Digg y después en Boing Boing. Creo que los editores tendrán que aprender a manejar esa realidad.

TR: Históricamente, Digg ha sido para nerds interesados en ciencia y tecnologí­a. ¿Puedes imaginar el dí­a en que Digg sea verdaderamente un sitio de interés general?

KR: Sí­, completamente. La polí­tica es una de nuestras secciones más populares y pronto desplazará a tecnologí­a. Empezamos con una gran base de usuarios tecnófilos, fuimos 100% tecnologí­a durante el primer año. Esa fue nuestra raí­z, pero nos estamos extendiendo rápidamente.

[ Via MIT TechnologyReview ]