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Tecnología

Bill Gates se jubila, ¿cómo nos afecta?

Noticias24.- Las vidas de cientos de millones de personas cambiaron para siempre gracias al impulso de un solo hombre con una visión: “Una computadora en cada escritorio en cada hogar”. Este visionario es Bill Gates, el “Architecto en Jefe de Microsoft”, un tí­tulo inventado para acomodarse a la realidad de esa generación de genios que abandonaron sus carreras universitarias justo a tiempo para comenzar la única revolución auténtica del siglo XX y, probablemente, del XXI: la revolución informática.

Como Larry Ellison de Oracle y Steve Jobs de Apple, Bill lo dejó todo para crear nuestro mundo moderno. Ahora Gates decide dejar el mundo de la tecnologí­a para dedicarse de lleno a sus obras de caridad, junto a su esposa Melinda .

No es secreto para nadie que Microsoft se ha alimentado constantemente de la innovación de otras empresas, especialmente Apple. Y Apple, en principio, obtuvo su mejor idea – la interfaz gráfica del ratón y los iconos – copiando un desarrollo experimental de Xerox. Por casi 30 años, la frase con la que muchos especialistas informáticos identificaron a Gates y compañí­a fue “Redmond: enciendan sus fotocopiadoras”. Pero a pesar de eso, nadie tuvo la visión estratégica, las agallas y esa pizca de mala intención que le sobró a Gates para convertirse a Microsoft en el lí­der indiscutible en el mercado del software propietario.

Bill Gates
será reemplazado por dos ejecutivos, Craig Mundie y Ray Ozzie. Pero no podemos sino notar que Microsoft ha perdido el norte hace algún tiempo, y cabe preguntarse si esta decisión no será la perdición de la compañí­a, que ahora tendrá tres “cabezas”, una de ellas el CEO Steve Ballmer – un hombre de Detroit (la ciudad del carro americano) que nunca ha sido un “gurú” del mundo de la informática, que en ocasiones se comporta como un histérico y que muchos creen que dirige a Microsoft como si fuera General Motors, creando productos cada vez más grandes y más contaminantes.

Por ejemplo, todos conocemos muy bien productos de software como Windows y la suite Office. También tienen otros productos de software para oficinas como Project (para planificar proyectos) y Expression Web (sucesor de Front Page), y una lí­nea de teclados, mouses, gamepads y joysticks que son de calidad relativamente buena.

Pero Microsoft también se ha metido en el negocio de los buscadores (Windows Live), de los medios de comunicación (msnbc.com), del correo electrónico y mensajerí­a personal (Hotmail, msn messenger), de los blogs y páginas personales (Live Spaces), de los reproductores MP3 (Zune), de las consolas de videojuegos (Xbox, Xbox 360), de la edición de libros (Microsoft Press) y ahora quieren un trozo del mercado de la publicidad en Internet, compitiendo con Google Adsense.

Quien mucho abarca… dice el refrán. Tristemente, Microsoft ha llegado muy tarde a todos estos negocios y en muchos de ellos, está fracasando. Es significativo que Microsoft luzca como monstruo que parece romperse en fragmentos desorientados y confundidos. Algunos de esos fragmentos quieren ser como Google, mientras otros siguen imitando a Apple.

Es imposible que Microsoft no se dé cuenta de que el Zune fue una mala idea (en un mercado dominado por iPod y saturado de cientos de otros participantes) así­ como esa división de juegos del que solo sobrevivió el Flight Simulator – uno de los juegos más difí­ciles y aburridos del mercado, excepto para un pequeño nicho de gamers que aman las aeronaves. A las consolas Xbox no les fue mal, pero siempre fueron minimizadas por la PlayStation de Sony, e incluso el poco sofisticado Wii de Nintendo ha obtenido mas atención que Xbox 360.

Un área crí­tica del negocio, como lo es el sistema operativo Windows Mobile para PocketPCs y Smartphones, ha sido gravemente desatendida y no ha mostrado innovaciones importantes en años. En mucho menos tiempo, Apple desarrolló una versión móvil del MacOS X que enloqueció a la prensa y a los consumidores con su interfaz creativa y un par de ideas astutas que MS no logró concebir, como el uso del dedo en lugar de una stylus y los gestos “multi-toque” que permiten usar dos dedos en en vez de uno para ampliar una imagen mientras se navega en Internet. Por su lado, el Windows Mobile sigue teniendo un botón “Inicio”, una navegación incómoda entre programas y la intención poco innovadora de duplicar al Windows de la PC normal en la pequeña pantalla de un dispositivo que no se parece en absoluto al computador de escritorio.

El buscador Windows Live trata de imponérsele al usuario cada vez que éste trata de acceder a su cuenta de Hotmail, creando rechazo y frustraciones. Y a pesar de la interfaz mejorada que crearon recientemente, cada vez más usuarios antiguos de Hotmail se pasan al Gmail de Google. Por otro lado, el negocio de publicidad que intentan impulsar – Digital Advertising Solutions – comienza su vida tirando el dinero por la ventana: Microsoft debe haber ofrecido una gran cantidad de dinero para que uno de los sites más visitados de los EEUU, digg.com, cambiara sus anuncios AdSense por Microsoft Ads.

Mientras todo esto ocurrí­a, Microsoft sacó al mercado un sistema operativo, Windows Vista, tan poco convincente que disparó las ventas del paquete anterior, Windows XP. Vista salió al mercado tarde y con un precio excesivo de casi $500 por la versión más apetecible del sistema operativo, Windows Vista Ultimate. Los ingenieros de Vista siguen trabajando en parches continuos al sistema, al que le han detectado numerosas vulnerabilidades, y del que muchos usuarios se quejan porque les obliga a añadir costosa memoria RAM (a un mí­nimo de 2 GB) para disfrutar de una interfaz que Apple introdujo hace ya unos cuantos años.

Poco antes de dedicarse a Vista, Microsoft habí­a perdido cientos de millones de dólares desarrollando un Windows (el proyecto de nombre código “Longhorn“) que la compañí­a terminó echando a la Papelera de Reciclaje.

A fin de cuentas, Microsoft está cercado. Se expandió sobre demasiadas ramas de negocios, en muchas de las cuales sus competidores ofrecen alternativas gratuitas: por ejemplo, las herramientas de desarrollo .net, el Windows para servidores de internet, el SQL server y el webserver Internet Information Server (IIS) van por detrás de productos de código abierto como Linux, Apache Web Server, MySQL y PHP. La suite Office está doblemente amenazada, por softwares abiertos como StarOffice y por alternativas en lí­nea como Google Docs.

La gran ventaja de Microsoft ante sus competidores sigue siendo la facilidad de instalación y mantenimiento. Y a diferencia del MacOS X de Apple, los productos Windows corren en cualquier hardware sin necesidad de pagar el “premium” de un computador más caro, al que no se pueden hacer muchas mejoras o substitución de partes. Aquellos que hayan utilizado Linux podrán dar fe de que instalar un nuevo programa o resolver un conflicto de hardware puede implicar varias horas de investigación, un poco de ensayo y error, y mucha paciencia. Sin embargo, ya hay comunidades de Linux, como Ubuntu, trabajando en este aspecto y su sistema operativo Ubuntu Linux 7.04 ya es utilizado por usuarios regulares (que no son expertos en computación) que dicen no notar “demasiadas diferencias”.

Mientras Microsoft batalla en todos esos frentes, Apple y Linux están pisando los talones de los de Redmond: una estrategia exitosa de Apple ha aumentado de forma significativa el número de personas que se cambian de Windows a MacOS X. Y Linux trabaja afanosamente en lograr que sea posible instalar y desinstalar software presionando un botón, reducir el esfuerzo intelectual del mantenimiento y crear interfaces gráficas sencillas y agradables. Todo apunta a que el imperio de Gates se desmoronará de un momento a otro, hundido por el peso de su propia burocracia corporativa y una dirigencia ambiciosa pero desorientada.

Es el momento de investigar alternativas. Si su compañí­a o pequeña empresa utiliza productos legales de Microsoft, lo más probable es que esté desangrándose en miles de dólares al año. Y nadie puede asegurar que los productos que usted necesita mejoren en el futuro, pero sí­ le aseguramos que aunque recurra a la piraterí­a tendrá que invertir en mejorar su hardware con cada nuevo Windows / Office. Word y Excel son más complicados y necesitan más recursos de hardwarecada año que pasa, pero ¿realmente hay alguien que sepa usar todas esas caracterí­sticas?

Nuestra recomendación: adquiera un equipo básico de Apple, como el mac mini, o tome un viejo Pentium IV y pruebe a instalarle el cada vez más popular Ubuntu Linux. Necesitamos un plan B para los próximos años.