Oleada de crí­menes azota a los iPódfilos

Noticias24. – Del mundo de la publicidad al mundo de la realidad: una ola de crí­menes en diversas ciudades de los EEUU parece estar motivada por el iPod y la “urgente necesidad” de tener uno.

El fenómeno seguramente se repite en otros paí­ses
, pero es en los EEUU donde tienen un registro más cuidadoso de los datos de arrebatones y asaltos.

Cada vez más frecuentemente, se reportan en la prensa casos de personas que han sido asaltadas para arrebatarles el dispositivo, que tiene una altí­sima facilidad de re-venta y cuyos portadores son fácilmente identificables por el cable blanco de los “earbuds” (audí­fonos) que desciende desde sus oidos. Además, se ha señalado que los blancos de estos delitos son más vulnerables por estar inmersos en su música y poco atentos a su alrededor.

No sólo los iPods, también otros gadgets como Blackberrys, PlayStation Portables, teléfonos o computadores portátiles son deseados por los rateros – pero ninguno en las proporciones que particularmente ha alcanzado el iPod por su notoriedad y fácil identificación.

Un quinceañero de Brooklyn, Christopher Rose, fue asesinado con dos puñaladas en el corazón en una escaramuza para arrebatarle su iPod.

La policí­a de Nueva York llegó al punto de alertar a la población para que utilizara “audí­fonos genéricos” en lugar de los earbuds blancos que incluye el dispositivo cuando viajaran en el metro.

El Denver Post señala hoy un estudio que indica que la tentación de tener un iPod es tan grande que en 2005 y 2006, saltó la cantidad de arrebatones en las calles de los Estados Unidos, donde estos incidentes habí­an declinado de manera constante desde 1991.

La popularidad del iPod explotó precisamente en los años en los que la ola de . Apple vendió 42 millones de dispositivos en 2005, y casi 90 millones en 2006.

Tres factores inciden en el aumento de los crí­menes: los iPods son costosos y tienen un “valor cultural” que los hace más deseables, las ví­ctimas suelen estar distraí­das o no pueden oponer resistencia por ser adolescentes o mujeres, y es fácil para el ladrón salirse con la suya pues los iPods no tienen dispositivos que permitan ubicarlos ni quedan inutilizados tras el robo (como los que tienen algunos teléfonos celulares o GPS).

Otros productos han logrado estimular el crimen callejero como los iPods lo hacen hoy: los zapatos deportivos Air Jordan, a principios de los 90, y las chaquetas “bola 8” en los ochenta.

Via The Denver Post | Foto BrooklynPaper