Los supermercados on-line triunfan en Argentina

Los especialistas coinciden en que las ventas por Internet crecieron en los últimos meses y que ahora los consumidores sólo van al supermercado para comprar «por placer». También coinciden que no es una competencia directa sino complementaria.

Un grupo de consultores y especialistas coincidieron en reafirmar que el crecimiento de las compras en los supermercados a través de Internet modificó los hábitos de consumo de muchos compradores, quienes ahora concurren a los locales sólo «por placer».

Sin embargo, los estudiosos concluyeron en que el nuevo medio no es una competencia directa para los mercados «fí­sicos» sino que la oferta online de productos alimenticios es complementaria y modifica las costumbres de las personas al comprar, incluso fuera de Internet.

El fenómeno –al que aún consideran incipiente– crece a un promedio del 20 por ciento anual, según los datos de los supermercados que brindan este servicio: Coto Digital, Disco y Le Shop.

Los estudios también revelan que los compradores son adultos jóvenes –que oscilan entre los 25 y 40 años– con doble ingreso y un nivel socioeconómico entre medio y alto. Y, en este sector, cada vez más gente elige la oferta on line para hacer la compras «grandes» (con las que se abastecen para el mes), por lo que el supermercado queda como un lugar de paseo, para hacer compras especí­ficas o para encontrar rarezas.

Las delicatessen son reales.
Marcos Pueyrredón, presidente de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, afirmó que «el sector de compras on line viene creciendo en tasas superiores al 100 por ciento anual» y además agregó: «Para los consumidores tradicionales es un canal más para hacer sus demandas y no afecta la venta de supermercados. Es decir, se complementan los dos canales. Pero Internet es un camino sin retorno. Se compra mejor, se optimiza la compra y se pierde menos tiempo».

Inclusive, el titular sostuvo que «los hábitos van cambiando. Ahora con Internet no tenés tanta compra de impulso y por eso ahorrás, pero te reservás las compras chicas y las ‘delicatessen’ para los supermercados reales».

Por su parte, Enrique Carrier, especialista en mercado virtual, añadió que «como no hay análisis de tipo de productos comprados no puede haber un perfil claro, pero se trata tí­picamente de un ambiente familiar, porque los ‘solos’ no hacen grandes compras».

Asimismo, consideró que la nueva alternativa «no destierra al supermercado porque si bien tenés la compra de abastecimiento a través de Internet, con lo que sabés que consumí­s y reponés» se mantiene «la experiencia del supermercado, que ahora tiene más de placentero. Se vuelve un nuevo paseo de compras».

No obstante, Carrier sostiene que existen públicos diferentes para la oferta digital y la fí­sica: «En Internet el público no busca precio, sino comodidad y ahorro de tiempo. En este sentido sí­ se apunta a un perfil socioeconómico más alto».

Pablo Carranza, vocero de Le Shop, un supermercado exclusivamente virtual que este año creció un 60 por ciento, indicó que la edad del comprador se extiende a los 55 años, pero no necesariamente tiene un perfil socioeconómico alto. «El primer problema es la falta de costumbre. Llevan varios años en un supermercado fí­sico como para variar de la noche a la mañana. Pero como el temor a dar la tarjeta en Internet es sólo un mito antiguo, cada vez más gente se suma», informó.

Cómo son los pedidos virtuales. Los pedidos promedio son de doscientos pesos y una misma familia suele hacer dos o tres por mes, para lo cual eligen una franja horaria determinada de las varias que se ofrecen por dí­a en la cual reciben la orden. «La gente compra desde la oficina o en cualquier horario. Hay compradores trasnochadores que nos hacen pedidos a las tres de la mañana», informó Carranza.

Silvia, que vive en Flores, recordó divertida su primera compra por Internet, hace tres años: «Fue por falta de tiempo, así­ que intenté probar con Internet. Inmediatamente me sorprendí­ por algunos precios súper baratos y compre de todo. Vino y tomate, lo que quieras. La sorpresa fue cuando llegó el pedido y era todo chiquito. ¡No me fijé en las cantidades!», confesó.

«Después siempre me fijé y aprendí­. Ahora tengo una lista de productos básicos personalizados y hace poco incorporé una compra quincenal de carne. Así­ que sólo me toma 30 minutos o menos. Aunque no resisto ver si hay alguna oferta y compro los dí­as de descuento, sigo yendo al supermercado para compras especiales y para ver si encuentro algo de lujo», explicó.

Perfil, Argentina