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Venezuela

Pablo Pérez dice que revisará todas las “dádivas” que hace el Gobierno Nacional al exterior

Foto: Reuters / Archivo

Caracas, nov 10 (Reuters)– El gobernador Pablo Pérez, uno de los favoritos para disputar la presidencia de Venezuela a Hugo Chávez, dejó abierta la opción de revisar los acuerdos de venta de petróleo barato a países como Cuba y otros del Caribe de llegar al poder.

El joven político que gobierna el estado más poblado y con más tradición petrolera del país, Zulia, es uno de los tres favoritos a ganar las inéditas votaciones primarias de donde saldrá en febrero el candidato de la oposición que se medirá con Chávez en las elecciones de octubre del 2012.

“Son 8.000 millones de dólares que Venezuela deja de percibir por las dádivas que hace el Gobierno. Con ese dinero nosotros podemos generar 1,1 millones de empleos“, dijo el abogado de 42 años en una entrevista con Reuters avanzada la noche del miércoles, refiriéndose a los acuerdos petroleros.

Venezuela manda unos 100.000 barriles por día (bpd) de crudo a Cuba a cambio del trabajo de miles de cubanos en programas asistenciales de educación, salud y deporte que se han convertido en uno de los pilares de la popularidad del mandatario socialista.

Además, el país miembro de la Opep tiene acuerdos con otros países del Caribe a los que vende unos 185.000 bpd en condiciones preferenciales, una de las políticas más criticadas por la oposición y rechazada mayoritariamente por los venezolanos, según varios sondeos.

Tenemos que mantener la producción de barriles y recuperar nuestra infraestructura porque lamentablemente nunca se le dio mantenimiento“, comentó el gobernador tras un recorrido por un rico distrito caraqueño.

Los principales representantes de la oposición han dicho que mantendrán y mejorarán las llamadas “misiones bolivarianas”, pero son férreos críticos de la estrecha alianza entre Caracas y La Habana, cuyos líderes comparten una dura retórica antiestadounidense.

Chávez, cuya popularidad ronda el 50 por ciento mientras sigue convaleciente por cáncer, advirtió el fin de semana que un triunfo de la “contra-revolución” en octubre del 2012 pondrá fin a las llamadas “misiones sociales” en los barrios pobres y llevará a la expulsión de los cubanos.

Guerra Sucia

Aunque Chávez sigue siendo el líder más popular del país, los sondeos revelan que la intención de voto para el 2012 está dividida en un tercio que está seguro que sufragará por el Presidente, un tercio que votará por cualquier candidato de la oposición y otro tercio que todavía está indeciso.

Al Gobierno le tiemblan las piernas cada vez que ve los estudios de opinión y ve el crecimiento de mi candidatura. Y como ve que muchos de los que apoyaban al presidente ahora me apoyan a mi, me atacan”, aseveró Pérez, el mayor de cinco hermanos de un matrimonio de maestros.

El precandidato opositor denunció ser víctima de una “guerra sucia” desde medios afines a Chávez que lo señalaron de haber estado ebrio el pasado fin de semana durante un concurrido acto en la ciudad de Maracaibo, capital del Zulia, que terminó en choques con seguidores del oficialismo.

Pérez, quien entró en política de la mano de su mentor Manuel Rosales, ex gobernador del Zulia derrotado por Chávez en los comicios del 2006, logró en las últimas semanas el respaldo de los partidos políticos más tradicionales: el socialdemócrata Acción Democrática (AD) y el socialcristiano Copei.

Esto probablemente le ayudará a trepar en las encuestas de cara a las primarias -que lo ubican segundo por detrás del gobernador de Miranda, Henrique Capriles-, pero también dará armas a sus enemigos para identificarlo con la desprestigiada élite política que gobernó el país durante 40 años.

Vestido con jeans y camisa azul, Pérez paseó dos horas por el municipio de Chacao, donde conversó con los vecinos y visitó peluquerías, bares y carnicerías para darse a conocer en uno de los bastiones opositores de la capital.

“Me acabo de dar cuenta que es la persona más sencilla del mundo”, dijo Irma Flores, una vecina de 72 años.

Analistas lo ubican entre los opositores menos radicales y eso le ayudaría a ganar adeptos entre quienes dudan de si votar nuevamente por el Presidente dada la creciente criminalidad, la tenaz inflación y la falta de vivienda y servicios públicos.