X

Venezuela

Maduro: Washington y Bogotá mantienen una política de terrorismo contra Venezuela

Foto:PresidencialVen

(Caracas, 02 de enero. Noticias24) –El periodista español Ignacio Ramonet realizó una entrevista al presidente Nicolás Maduro Moros, en el que abordó tres temas en particular: política, economía y asuntos internacionales y a continuación le ofrecemos algunos de los detalles más importantes de la extensa conversación.

Ignacio Ramonet:(IR) Quizás el principal evento político del año 2018 fue su reelección, en los comicios del 20 de mayo, con más de seis millones de votos obtenidos y más de 40% de diferencia con respecto al principal candidato opositor Henri Falcón. ¿Cómo explica usted —en un contexto tan difícil para los ciudadanos, creado por la guerra económica y las sanciones financieras impuestas por Washington— que los electores le hayan otorgado, por segunda vez, un apoyo tan masivo?

Nicolás Maduro: (NM) En efecto, el pueblo de Venezuela otorgó a la Revolución Bolivariana, al chavismo —que es una fuerza política y social real, que existe en las calles, en los barrios, en los campos, en las ciudades y en los pueblos— y otorgó también, debo decirlo con humildad, a mi candidatura, el mayor apoyo —en términos porcentuales— que cualquier candidato haya obtenido jamás en una elección presidencial en Venezuela.

Ya veníamos notando —luego de la victoria de la paz con la elección constituyente de julio de 2017— una recuperación sostenida de nuestras fuerzas, un afianzamiento de la unidad revolucionaria —recibimos el apoyo de todos los partidos del Gran Polo Patriótico y de infinidad de movimientos sociales—, y un crecimiento organizado de nuestro Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que es el partido político con mayor número de afiliados de toda Latinoamérica.

Y otro factor fundamental, determinante, Ramonet, es que la Revolución Bolivariana ha atendido, en medio de las dificultades y del hostigamiento económico y financiero, las necesidades de la sociedad venezolana. Aquí no ha cerrado una sola escuela, ni una universidad. Al contrario, ha aumentado el número de estudiantes de la educación pública. Aquí continuamos atendiendo de manera gratuita la salud de todo el pueblo. Hemos protegido, con mucha fuerza y determinación, el salario y el empleo de todas y todos. Y aproximadamente cada tres semanas llevamos el alimento básico, las ya famosas “cajas CLAP”, a unos seis millones de hogares de Venezuela; se las entregamos directamente en sus casas.

En las paredes de Caracas se pueden leer pintadas, grafitis en los muros, que quizás resuman esto que le respondo: “Voto por quien me aumenta el salario, no por quien encarece los productos”. Quizás eso explique por qué la Revolución Bolivariana se encuentra hoy más robusta, viva y amalgamada en un solo esfuerzo constructivo que nunca.

IR. Dentro de unos días, el 10 de enero de 2019, arranca su nuevo mandato presidencial de seis años. Algunos gobiernos que no reconocieron los resultados de las elecciones presidenciales del 20 de mayo pasado amenazan con desconocerlo a usted como Presidente constitucional de Venezuela. ¿Qué les responde usted?

NM. Bueno, en primer lugar, que Venezuela es un país que ha forjado, a lo largo de la historia, su identidad, su carácter republicano, su independencia. Y que, a Venezuela, la rige una Constitución que es la más democrática que haya existido en toda nuestra historia. Aprobada por nuestro pueblo hace diecinueve años en referéndum. Y esta Constitución se ha venido cumpliendo de manera impecable en estos diecinueve años.

En 2018, tuvimos dos certámenes electorales totalmente transparentes, regidos por las instituciones electorales del país. Debo recordar que el Poder Electoral, en Venezuela, es un poder público, el quinto poder público. Y ese poder utilizó toda su logística, sus sistemas electrónicos del más alto nivel de transparencia. Reconocido por personalidades internacionales de indiscutible prestigio como (el expresidente de Estados Unidos) Jimmy Carter quien afirmó en su momento que “el sistema electoral venezolano es el más transparente y pulcro que se haya visto en el mundo; el más perfecto”.

Las elecciones presidenciales del 20 de mayo del 2018 se realizaron bajo el control de observadores nacionales e internacionales. Y nuestro pueblo tomó una decisión. Las decisiones sobre Venezuela no las toman los gobiernos extranjeros. No somos un país intervenido, tutoreado por ningún imperio. Ni por el imperio del Norte, ni por sus satélites de América Latina y el Caribe, ni por Europa. En Venezuela gobierna y manda soberanamente el pueblo. Y el pueblo tomó una decisión muy clara y muy contundente: por primera vez, nosotros sacamos 68% de los sufragios… Usted lo señalaba: más de cuatro millones de votos de diferencia con el candidato principal de la oposición.

Así que: el pueblo ha decidido. Y nosotros vamos a cumplir la decisión del pueblo. No existe la posibilidad de que gobierno alguno diga la mínima palabra, desde el extranjero, para conocer, reconocer o desconocer la legitimidad constitucional y democrática del gobierno que voy a presidir desde el 10 de enero de 2019 hasta el 10 de enero de 2025. Dispongo del plan, del proyecto, de la experiencia, de la fuerza. Cuento con el pueblo, con la unión cívico-militar. Y sobre todo: con la legitimidad constitucional que es lo más importante.

Permítame repetirle que las presiones y las agresiones del imperio norteamericano y de sus gobiernos satélites no significan nada frente a la voz de nuestro pueblo. Nuestra democracia posee una fortaleza real que se ha expresado en 25 elecciones en los últimos veinte años… Vale decir que, en veinte años de Revolución Bolivariana, ha habido casi el triple de elecciones que las realizadas durante el mismo período, por ejemplo, en Estados Unidos…

En la campaña electoral de abril y mayo de 2018, que duró veintiún días, visité los veintitrés estados de Venezuela varias veces. Y al pueblo que colmó calles y avenidas, yo le preguntaba: “¿Quién elige al Presidente en Venezuela? ¿Washington o Caracas? ¿Miami o Maracaibo?” Y la respuesta enérgica de todo el pueblo, incluido el que vota por la oposición, es que nosotros tenemos el derecho inalienable de elegir a nuestros gobernantes. Nada ni nadie va a cambiar ese derecho elemental y sagrado.

IR. Aunque usted no ha cesado de apelar al diálogo democrático, el grupo opositor más importante —reunido en el seno de la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD)— decidió no participar en las elecciones del 20 de mayo. El resultado es que hoy la MUD se halla fragmentada, dividida y, de hecho, autodisuelta. ¿Qué opinión le merece a usted esta oposición?

NM. He convocado a la oposición venezolana a un diálogo político en más de trescientas ocasiones… Eso sin contar el diálogo permanente que mi gobierno mantiene con los sectores privados, y con la sociedad en general. Este diálogo no ha buscado a convencer a nadie de que asuma nuestros modelos. Entendemos que tenemos formas muy diferentes de ver la vida, de que son propuestas confrontadas para asumir los retos de nuestra sociedad. Nuestro empeño siempre ha consistido en fortalecer la convivencia política pacífica de las fuerzas políticas de Venezuela.

Pero todos esos esfuerzos de diálogo han sido boicoteados por la embajada de EEUU en Venezuela. Alguna vez se sabrá de las visitas que hizo el encargado de negocios de la embajada de EEUU, casa por casa, a cada uno de los precandidatos de la oposición para obligarles a no participar en la elección presidencial del 20 de mayo. Logró conminarlos a casi todos, con dos excepciones (Henry Falcón y Javier Bertucci) que sí participaron, y obtuvieron la votación que obtuvieron.

Usted no sabe lo feliz que yo me sentiría si pudiéramos contar con una oposición en Venezuela que se mantuviera apegada a la política, que se alejara de aventuras conspirativas y golpistas, que defendiera una voz propia. Y no la voz autoritaria de la embajada gringa.

IR. En el marco de la Revolución Bolivariana ¿cuál es el espacio político del que dispone la oposición? En otras palabras : ¿la Revolución aceptaría que la oposición ganase unas elecciones presidenciales?

NM. La oposición en Venezuela cuenta con todas las garantías que la Constitución establece para el libre ejercicio de la política. Y le digo más, de las veinticinco elecciones que ha habido en Venezuela en 20 años hemos ganado veintitrés, es cierto, pero hemos perdido dos: la reforma constitucional de 2007 y las legislativas de 2015. Cuando perdimos, de inmediato reconocimos nuestra derrota, minutos después de que el Consejo Electoral emitiera su boletín. Chávez en 2007 y yo en 2015 reconocimos el resultado y llamamos al pueblo a respetarlo en paz.

Yo presenté mi mensaje a la nación, en enero de 2016, ante la Asamblea Nacional de mayoría opositora, presidida por el líder de la oposición Henry Ramos Allup. Y ¿cuál fue la respuesta de la derecha envanecida por su victoria electoral? Decir que me sacarían del poder en seis meses, violando la Constitución y el mandato electoral otorgado por el pueblo.

Ya se ven las consecuencias de sus actos: ahora tenemos a una oposición fragmentada, dividida, odiándose sus dirigentes entre ellos, y muy disminuida en su fuerza política. Quiero decir con esto que siempre hemos reconocido todos los resultados electorales, cuando hemos ganado y cuando hemos perdido. La oposición ha ejercido el poder regional y local en aquellas elecciones de gobernador y de alcalde en las que ha resultado favorecida. Por cierto con el mismo sistema electoral automatizado con que cuenta Venezuela desde 2004.

El problema es que ellos reconocen sólo las decisiones electorales cuando ganan… No reconocieron el resultado del Referendo Revocatorio de 2004, y eso que Chávez les ganó con 20 puntos de diferencia. Ni el de la elección presidencial de 2006, cuando Chávez les sacó 23 puntos de diferencia. Ni mi victoria de 2014, ni la de mayo de 2018.

IR. Usted ha calificado varias veces a algunas fuerzas opositoras de «golpistas»; y el 4 de agosto pasado fue usted víctima de un espectacular intento de magnicidio con drones cargados de explosivos. ¿Qué nos puede decir a propósito de ese atentado?

IR. Usted ha calificado varias veces a algunas fuerzas opositoras de «golpistas»; y el 4 de agosto pasado fue usted víctima de un espectacular intento de magnicidio con drones cargados de explosivos. ¿Qué nos puede decir a propósito de ese atentado?

NM. Efectivamente, el 4 de agosto de 2018 nosotros vivimos lo que nunca pensé que pudiera suceder: un atentado terrorista con uso de la más alta tecnología para asesinarme. Y más que asesinar a mi persona como ser humano, se trataba de acabar con la Presidencia de la República y acabar con los poderes del Estado. Fue un atentado verdaderamente terrible. Gracias a los mecanismos tecnológicos de seguridad de los que disponemos, logramos neutralizar en parte ese ataque.

Utilizaron drones. Un dron voló por encima de la tarima en la que yo me hallaba, y vino a colocarse en frente de mi cuando estaba pronunciando el discurso principal. Luego se acercó pero fue neutralizado por nuestra tecnología. Si hubiese explosionado donde los criminales querían, hubiese causado mucha sangre, dolor y muerte.

Y había un segundo dron que, por fortuna, se desorientó a causa de nuestra misma tecnología de protección. Y explosionó… Era el dron más poderoso porque traía una carga de C-4, un explosivo plástico de uso bélico. Ese dron explosionó contra un edificio de apartamentos muy cerca de la tarima principal. Creó un hueco gigantesco en el muro exterior del edificio, y hasta prendió fuego a un apartamento. La misión de ese dron era rematar, desde arriba, la labor del primer dron una vez que éste hubiera destruido frontalmente la tarima principal.

Tuvimos la capacidad —junto al pueblo venezolano, junto a las fuerzas de seguridad y de inteligencia, junto a la policía— de capturar de inmediato a los autores materiales. Y luego fuimos capturando a los demás autores materiales, y a quienes lo dirigieron. Y pudimos establecer la identidad de los tutores del ataque.

El atentado fue ordenado, desde Bogotá, por el presidente Juan Manuel Santos, cuyo mandato terminaba curiosamente tres días después del ataque terrorista, el 7 de agosto… Con participación directa del ex-diputado Julio Borges, dirigente de la oposición venezolana. Todo el atentado fue preparado desde Colombia. Todos los operadores directos de los drones fueron entrenados en Colombia. Los drones y sus explosivos se prepararon en Colombia. Bajo la dirección del gobierno del aún entonces presidente Juan Manuel Santos.

Tuvieron conocimiento de ello en la Casa Blanca, en Washington. No tengo ninguna duda. Detrás de ese ataque hubo un «sí», un «ok» de la Casa Blanca. Ya sabemos que John Bolton, actual consejero de seguridad nacional del presidente Donald Trump, está dirigiendo planes para asesinarme. Yo lo he denunciado. Bolton tuvo conocimiento de ese atentado. Y dio su «ok» para que se ejecutara. Washington y Bogotá mantienen una política permanente de terrorismo contra nosotros.

Por eso me acusan de «dictador»… Cuando acusan a un dirigente progresista de «dictador» y hacen una campaña mundial tan bestial… Y toda la derecha y la extrema derecha mundial retoman la acusación de «dictador» contra Maduro, un dirigente sindical, un hombre del pueblo, forjado en las luchas de los barrios caraqueños, en las luchas del movimiento estudiantil, en las luchas por la Constituyente, en los debates parlamentarios, forjado en el frente diplomático… Cuando a alguien como yo lo acusan de «dictador», y acusan a Venezuela de «dictadura», es para poder justificar cualquier cosa contra nuestro país. Hay una conspiración permanente de la oligarquía colombiana y del imperio estadounidense contra la Revolución Bolivariana.

Yo digo que, de ese atentado, me salvó Dios. Estableció en torno a mí un manto protector. Me salvó también la Virgen de la Chinita, muy milagrosa, patrona de la Guardia Nacional bolivariana. De todos modos aquí estamos, muy comprometidos, dispuestos a seguir. Obviamente con medidas especiales de seguridad para que los fines criminales de esa gente nunca se realicen.

IR. En reiteradas ocasiones, el Presidente Chávez y usted mismo han hablado de la necesidad de contar con una oposición democrática que abandone la línea golpista y su subordinación hacia alguna potencia extranjera, ¿Considera usted que, en 2018, ha habido algún avance en ese sentido?

NM. En Venezuela, la oposición, el bloque opositor, la MUD, lamentablemente han venido desgajándose, desintegrándose. Y estoy convencido de que la causa principal de ese desmoronamiento es su dependencia de las políticas de Washington y de Bogotá. No es una oposición nacional, no tiene una política en función de los intereses nacionales, de un pensamiento o de una doctrina nacional. Es una oposición financiada, mantenida y dirigida directamente -como si fueran drones teledirigidos- desde Washington y Bogotá. Y eso los ha desintegrado a todos porque no piensan con cabeza propia. No tienen capacidad para tomar decisiones.

Basta con ver el lamentable espectáculo que dieron en el último proceso del Dialogo Nacional, cuando se planteó la inscripción de candidaturas para las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018. Sólo atendieron al llamado de las fuerzas internacionales de la derecha y del imperialismo norteamericano. Aquello fue lamentable. Porque Venezuela necesita una oposición política. Yo he llamado al dialogo centenares de veces. Y me mantengo firme : todo aquel sector de la oposición que quiera dialogar me hallará con los brazos abiertos, con la mente abierta, listo para dialogar sobre el futuro del país.

Creo profundamente que, más temprano que tarde, en Venezuela, se va a instalar un diálogo político diverso, con todas las fuerzas ideológicas de esa oposición. Tengo esa fe. Y voy a trabajar para conseguir ese objetivo. Para que, en Venezuela, en el 2019, haya un diálogo político fructífero que permita reconstruir una oposición auténtica que nuestro país requiere para tener paz, para tener tranquilidad. Y para tener una democracia diversa que es la que necesitamos.

IR. Varios líderes de la oposición han lanzado una campaña internacional de desprestigio contra su gobierno acusándolo de la existencia de «presos políticos«. ¿Cómo juzga usted estas graves críticas?

NM. Mire, aquí hay personas que, por estar acusadas de cometer un delito como, por ejemplo, estar involucradas en golpes de Estado o intentos de golpes militares, e incluso de intento de magnicidio como el del pasado 4 de agosto del que acabamos de hablar, deben responder ante la justicia. Ya sean políticos o no. No hay que confundir un político preso con un preso político. Eso es así en Venezuela y en cualquier país del mundo.

Imagine usted por un momento que un actor político —un diputado, un alcalde, un concejal, un ex ministro— intente asesinar al Presidente de Francia, o dar un golpe de Estado al Presidente de España ¿cuál sería la respuesta legal que recibirían por parte de los tribunales de esos Estados? Pues bien, en Venezuela, hay un Estado de Derecho que debe ser respetado por todos.

Digo más, como resultado del diálogo con la oposición en 2017, una Comisión de la Verdad nombrada por la Asamblea Nacional Constituyente, otorgó generosas medidas sustitutivas y beneficios a casi todos los acusados que habían actuado contra la Constitución y las leyes, desde el golpe de Estado de 2002 hasta las acciones violentas —las “guarimbas”— de 2014 y 2017, con excepción de quienes hubieran cometido delitos graves, como homicidio o narcotráfico.

IR. En Venezuela hay actualmente dos Asambleas legislativas. Por una parte, la Asamblea Nacional surgida de las elecciones de 2016 y dominada por la oposición pero que el Tribunal Supremo ha declarado «en desacato». Y por otra parte, la Asamblea Nacional Constituyente surgida de las elecciones del 30 de julio de 2017 y dominada por el oficialismo pero que varias potencias internacionales no reconocen. ¿Cómo piensa usted que se puede resolver esta situación?

NM. Realmente son dos figuras de representación popular claramente establecidas en la Constitución y con funciones específicas también contenidas en la letra constitucional.

Por un lado, el poder legislativo, que desacató de manera flagrante una disposición del máximo tribunal de la República, obligando a este tribunal a una acción de resguardo constitucional que se supera en el mismo momento en que la Asamblea Nacional se ponga a derecho y acate la decisión de la sala constitucional.

IR. Bien, pasemos a abordar, en una segunda parte, algunos temas de economía. Una vez superado el escenario de violencia política, la batalla económica y en particular la lucha contra la inflación se presentan como las principales tareas nacionales para el 2019. ¿Qué balance hace usted del «Plan de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad» lanzado el 20 de agosto pasado? ¿Y cuales son las perspectivas para 2019?

NM. Yo creo que el logro principal del Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad es que tenemos las riendas ya de lo que es un plan de crecimiento y de recuperación. Tenemos las riendas para la protección del empleo, la protección del ingreso de los trabajadores. Tenemos las riendas para el crecimiento organizado de los sectores fundamentales de la economía.

IR.Según nuestras informaciones, la producción de petróleo de Venezuela se sitúa en torno a 1.200.000 barriles diarios, o sea por debajo de la producción óptima. ¿Cuál es la situación real de la empresa estatal de petróleos PDVSA?

NM. Hemos emprendido un proceso —y mi gobierno se ha empeñado en ello—, de defensa de los precios internacionales del petróleo. A pesar de que una de las formas de agresión multiforme contra las economías de Rusia, Irán y Venezuela -por mencionar algunos de los grandes exportadores- sea por vía de la manipulación de formas peligrosas de producción, el llamado fracking del petróleo de esquisto, y la especulación financiera en los contratos a futuro, para bajar los precios de modo artificial.

Nosotros procuramos y defendemos un precio de equilibrio que favorezca a productores y consumidores. Y seguiremos actuando de esa manera en el marco del acuerdo de países productores miembros de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) y no miembros de la OPEP.

IR. ¿Qué le responde usted a los medios internacionales que hacen campaña contra su gobierno hablando de «carencia crónica» de alimentos básicos, de «penuria» de medicamentos de primera necesidad, y que denuncian una «crisis humanitaria»?

NM. Ha quedado demostrada, por parte de investigadores de la información serios, la realidad de la brutal e infame campaña psicológica y mediática de los centros imperiales contra Venezuela y contra los venezolanos. Quieren doblegar nuestra moral y nuestra inquebrantable decisión de ser independientes y libres.

IR. A lo largo del año 2018, algunos medios internacionales han difundido imágenes de venezolanos “huyendo” de su país a causa del pretendido « derrumbe económico » y de la « crisis humanitaria ». Se ha hablado de « millones de emigrantes ». Y varios países vecinos receptores de esa emigración -azuzados por Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá- están reclamando ayudas internacionales para los supuestos « gastos de atención » a esos migrantes. ¿Qué reflexión le merecen estos fenómenos?

NM. Estos fenómenos, como usted mismo lo observa, se han construido, en parte, a base de “fake news”, de “verdades alternativas” y otras desinformaciones fabricadas con la complicidad activa de varios conglomerados de medios de comunicación.

Con información de AVN