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Venezuela

San Isidro y Blandín en el olvido tras los embates de las lluvias. La alerta no ha cesado

Foto: Juan Carlos Neira/ Archivo/ Imagen referencial 

Habitantes del sector San Isidro de Altavista, en Catia, no duermen tranquilos por las precipitaciones que puedan presentarse. En ese lugar, al menos 200 viviendas se derrumbaron y los escombros aún permanecen en el sitio.

Algunos pasan las noches vestidos, preparados para salir en estampida, mientras que otros, dejan las llaves pegadas a las puertas por si lo peor sucede.

Las personas que decidieron quedarse en la localidad tras la emergencia originada por las lluvias el año pasado, se consideran abandonados. Aseguran que ninguna autoridad ha vuelto a pasar por allí. Son más de 280 familias que saben que están en una zona de alto riesgo, pero se niegan a cambiar sus casas por un refugio.

De acuerdo con las cifras de 2010, sólo en el municipio Libertador hubo 58.299 personas afectadas por las lluvias; de ellas, 2.000 son de ese sector de Catia, uno de los que sufrió más daños, junto con Antímano, El Valle, La Vega y San Bernardino.

Hoy se cumple un año del decreto de emergencia emitido por el Gobierno central. No obstante, en el caso de San Isidro, la alerta no ha cesado.

Dilcia Rodríguez indicó que nadie los recuerda, «lo que vienen son promesas».

«Tenemos luz y agua porque los vecinos las instalaron, pero Cantv se niega a poner líneas telefónicas porque estamos en una zona de alto riesgo. Yo lo único que pido es que nos tomen en cuenta», resaltó Nadis Utría, otra habitante del sector.

Blandín otra zona de alto riesgo

La quebrada del callejón Genoveva de Blandín, en la carretera vieja Caracas-La Guaira, creció otra vez ayer. La familia Lira López salió de su humilde casa para supervisar el recorrido de las aguas. «Uno nunca sabe cuándo llegará el momento de correr, de abandonar el cerro y no volver más».

«Conocemos, por experiencia, los desastres que puede ocasionar un simple aguacero», afirmó Miriam López.

La lluvia se ha convertido en símbolo de desgracia en Blandín. Los vecinos son sobrevivientes del deslave de diciembre de 1999 y de las precipitaciones del año pasado.

«Esto se deterioró en 12 años. Era un lugar alegre y lleno de gente, pero ahora está solo y dominado por el miedo. Tengo 42 años viviendo en este sitio y nunca pensé que algo similar podría pasar», contó López.

Las familias de Blandín esperan que los ayuden ante las dificultades. El Gobierno aseguró que iba a construir 112 apartamentos destinados a los habitantes del barrio en unos terrenos expropiados en Los Flores de Catia.

Con información de El Nacional