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Venezuela

Chaderton fustiga a la Relatoría para la Libertad de Expresión por su defensa a Globovisión

Foto: AP Photo / Jacquelyn Martin / archivo

El Representante Permanente de Venezuela ante al Organización de Estados Americamos, embajador Roy Chaderton, fustigó hoy a la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión por su defensa a Globovisión tras la multa impuesta por Conatel.

«Aunque la Relatoría hace tiempo perdió la capacidad para el rubor, me permito recordarle que la más que merecida multa impuesta a la empresa privada Globovisión, es una sanción justa y proporcional a los daños causados a la sociedad venezolana, sometida maliciosamente al terrorismo psicológico, al pánico colectivo y al asedio e instigación al odio, así como la manipulación de entrevistas a familiares de reclusos, presa de un estado de intenso dolor durante un desgraciado conflicto carcelario», dijo Chaderton en una declaración enviada a los medios.

La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión dijo hoy estar «preocupada» por la multa impuesta a Globovisión e instó a Caracas a tener en cuenta los «estándares internacionales» a la hora de «revisar» el caso de la televisora.

Lea a continuación la declaración completa:

La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, falderillo interamericano del primer violador de los derechos humanos en el mundo, irrumpe una vez más en contra del Gobierno Bolivariano de Venezuela y en defensa de Globovisión, canal privado de televisión, violador recurrente de las normas jurídicas y éticas que aseguran el cumplimiento responsable de los compromisos obligatorios de todo comunicador social en una sociedad de avanzada democrática y extrema libertad de expresión como es Venezuela.

Se trata de una institución interamericana financiada, entre otros, por fundaciones y medios privados amarillistas como el National Endowment for Democracy o El Nuevo Herald, patrocinantes de la desestabilización y el golpismo en países que procuran ampliar los espacios de libertad de expresión en las Américas, en aplicación de políticas soberanas que enfrentan a la dictadura mediática, hija dilecta del Imperio.

Aunque la Relatoría hace tiempo perdió la capacidad para el rubor, me permito recordarle que la más que merecida multa impuesta a la empresa privada Globovisión, es una sanción justa y proporcional a los daños causados a la sociedad venezolana, sometida maliciosamente al terrorismo psicológico, al pánico colectivo y al asedio e instigación al odio, así como la manipulación de entrevistas a familiares de reclusos, presa de un estado de intenso dolor durante un desgraciado conflicto carcelario.

La Relatoría sufre permanente y convenientemente de amnesia selectiva. Nunca recuerda que Globovisión es una guarida de delincuentes mediáticos, banqueros estafadores, comerciantes especuladores, difamadores inveterados, golpistas y desestabilizadores. Mucho menos puede recordar o incluso notar las permanentes violaciones a la libertad de expresión en su país sede, donde la información es controlada y manipulada por las grandes corporaciones mediáticas (“Citizen Murdoch”) en alianza con el poder político imperial.

Entre miles de ejemplos silenciados vale mencionar la brutalidad policial contra periodistas y manifestantes pacíficos frente a la Escuela de las Américas (escuela de represión, tortura y muerte) en Fort Benning, Georgia, o el aislamiento total del soldado Bradley Manning, presunto responsable de revelar el video del ametrallamiento de periodistas y civiles inocentes en Irak desde un helicóptero del ejército invasor, como si se tratase de un video-juego. Con estos antecedentes no es de extrañar que la impúdica Relatoría mantenga silencio ante la creciente represión y deformación noticiosa de las numerosas marchas y protestas de los indignados estadounidenses.

La Misión Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante la OEA rechaza la incurable complicidad de la Relatoría con la delincuencia mediática interamericana y la denuncia ante la opinión pública internacional como un elemento más en el indetenible proceso de descomposición de la Organización de los Estados Americanos y de su burocracia obsecuente, demostrado una vez más en esta ocasión con su sospechoso apresuramiento por pronunciarse después de haber conocido sólo la versión de la parte transgresora.